En esta ocasión el luthier Frasco Rivero reflexiona sobre lo intangible del valor de las cosas, en especial en el mundo del violín, tan mitificado.


¿Cuánto cuesta el arte?

Difícil pregunta, y a veces incómoda. El precio del arte no se fija según las reglas del mercado tradicional. Si esto lo llevamos al mundo de la luthería la cosa se complica.

Violín Stradivarius “Lady Blunt”, subastado en 2011 por 11 millones de dólares.

El trabajo del luthier es materializar la idea que un músico no es capaz de contextualizar; cuando eso se consigue, la obra no tiene precio ¿Pero hasta donde podemos explotar este hecho? Hay luthiers de todo tipo, artistas, vividores, artesanos, mercantilistas y especuladores, pero también los hay sinceros, comprometidos, comedidos, prudentes… llegado el caso puede haber un vividor prudente, o un especulador sincero (aunque pueda parecer una contradicción).

El otro día un compañero se jactaba de que a lo largo de su vida profesional había construido y vendido a buen precio 263 violines, 42 violas y otros tantos violonchelos.

El otro día un compañero se jactaba de que a lo largo de su vida profesional había construido y vendido a buen precio 263 violines, 42 violas y otros tantos violonchelos. Bastaba tirar números para darse cuenta que en 12 años de actividad profesional habría tenido que construir 29 instrumentos anuales. Nos encontramos ante un artesano mercantilista prolífico… si yo fuese mal pensado y hubiese visto alguna vez su almacén de madera, donde no acumula material estacionado para la producción de un solo año, habría pensado que mas que eso en realidad se trataba de un especulador mentiroso, pero ni soy mal pensado ni yo he entrado jamás en su secadero. Así que me lo creo.

el especulador mentiroso, este es el peor de los especímenes, pero ¿quien somos nosotros para juzgarlos? ¿no son acaso un producto del mercado?

Al hilo de esto, ya que ha salido a colación el especulador mentiroso, este es el peor de los especímenes, pero ¿quien somos nosotros para juzgarlos? ¿no son acaso un producto del mercado? si alguien vende es porque alguien compra y si te mienten en lo obvio es porque quieres ser mentido y te ilusiona la milonga que te contaron. Te hace sentirte exclusivo, integrado en la élite, formas parte del sistema, sigues el juego, eres un snob. Es como cuando un publicista tiene que vender una maquinilla de afeitar de color rosa, le basta decir “la hicimos pensando en ti” para que no falten mujeres que paguen el doble por ella que lo que cuesta la misma pero de color azul. ¿Cómo que pensando en ti? ¿acaso no es la misma cuchilla?

Cierto día coincidí con una violinista que comenzaba a alcanzar algún reconocimiento como solista, llevaba un violín de buena factura, bien acabado y bien ajustado, confeccionado con materiales seleccionados y en sus manos sonaba a gloria, sin esa nasalidad molesta de los violines chinos, porque era chino, y como yo le dije entre bromas, “será chino pero de la dinastía Ming”, pero pese a haber costado cerca de 2.000 euros y ser un instrumento más que correcto lo quería sustituir “por cualquier otro antiguo” me notó en la cara que algo no me cuadraba y entonces se justificó “…es que entonces no me toman en serio”

Violín muy barato

Violín Primo. Con estuche y arco. 68€ aprox.

Esta chica es terreno abonado para la mentira. Cualquier violín antiguo le servirá siempre que se lo pongan a un precio que pueda hincarle el diente, aunque al lado de su humilde violín chino suene como dos gatos peleándose en un bidón. Si ese violín antiguo suena de un modo mas o menos correcto y el dinero no fuese un problema cualquier violinista con ganas de que lo tomen “en serio” subirá la puja.

¿un violin es un instrumento o una obra de arte?

Pero nos desviamos del tema. En luthería te pueden mentir en muchas cosas, de hecho puede que lleven siglos mintiéndonos. Pero vamos a lo concreto ¿un violin es un instrumento o una obra de arte? Porque si su precio se debe a que es una obra de arte solamente podemos justificar que cuesten lo que cuestan si los vamos a exponer en una urna. Si además es un instrumento irrepetible, con un sonido único, bien conservado y que se adapta a las necesidades del músico, costará lo que quieran que cueste, pero en definitiva no lo costará por ser antiguo sino por ser lo que es. A ti te toca decidirlo. Un violin no es un cuadro al que no te puedes acercar porque le han puesto delante un cordón de terciopelo. Un violín se deja tocar y si te libras de prejuicios verás que el factor “antiguo” no influye para nada en su sonido, que el vinagre no se convierte en vino cuando pasan cuarenta años… que si un violín suena bien siendo antiguo es porque sonaba bien siendo nuevo. Que el  sonido se atempera, no me atrevo a negarlo, pero que no se necesitan lustros para que eso se produzca ¿os acordais de la mili? nos decían: “en la mili se forman los hombres” pero también terminabas constatando que allí se formaban los hombres y se completaban los necios. Pues en los instrumentos igual: si el tiempo hiciese mejores a los violines, mejorará a los que sean buenos pero ni siquiera dignificará a los mediocres.

…si el tiempo hiciese mejores a los violines, mejorará a los que sean buenos pero ni siquiera dignificará a los mediocres.

Para reafirmar esta idea os contaré una anecdota que me contaron como cierta: al violinista Jascha Heifetz le cedieron un violin Stradivarius para un concierto; tras terminal el recital, un emocionado admirador se acercó a su camerino para felicitarlo y eufórico le vino a decir “me siento sublimado, me ha conmovido, ahora soy feliz porque creo haber vivido un momento mágico ¡que belleza, que sonido! ¡El timbre de ese instrumento me hizo llorar como un niño, es increíble!” En eso el violinista se acercó a la silla donde reposaba aquel magnífico instrumento, abrió la funda y lo sacó de la bolsa de fieltro que lo protegía, tras mostrarlo al admirador se lo acercó a la oreja e hizo el gesto de escuchar atentamente y al tiempo Jascha Heifetz sentenció: “pues yo no oigo nada”.

En definitiva, somos tan snobs que hay quien pretende escuchar a los violines y no a los violinistas.


Os dejo un vídeo con un extracto de un documental sobre un experimento que se llevó a cabo en París, donde varios reputados violinistas hicieron una “cata” a ciegas de los sonidos de varios violines Stradivarius junto con otros violines fabricados recientemente por reputados luthieres actuales. No pudieron diferenciarlos correctamente e incluso algunos violines nuevos vencieron a los Stradivarius. Aunque hay muchos factores que habría que tener en cuenta, es un buen experimento para reflexionar.