La evolución de los instrumentos de cuerda hasta llegar al violín me recuerda mucho al proceso de evolución de los seres vivos. Nuevas formas aparecen, variaciones, mutaciones, experimentos y accidentes, muchas de esas tentativas terminan desapareciendo, otras acaban siendo escasas o minoritarias, algunas (nuestro violín) llegan a ser tan perfectas y adaptadas al medio que prevalecen durante siglos…

Pero no por ello hay que menospreciar esos otros sonidos, a veces sorprendentes y sugestivos. Creo que es sano conocerlos e incluso probarlos. Si nos gusta experimentar con los sonidos, con distintos “sabores” musicales, diferentes culturas o épocas, disfrutaremos mucho con ello.

Así que aquí os presento una selección de diversos instrumentos de cuerda, precursores, primos, parientes lejanos del violín, todos ellos creaciones humanas de cuerda frotada con una historia que contar.

Espero que os guste este viaje por sonidos exóticos.

No incluyo los más cercanos y conocidos: la viola, el violonchelo y el contrabajo.

Octobajo.

Este gigante se concibió en el siglo XIX por Jean Baptiste Vuillaume y podemos decir que es el instrumento con el sonido más grave que existe. Si en un contrabajo ya cuesta a veces saber si está afinando o no, esperad a escuchar esto (¿de dónde sacarán las cuerdas?).


Baritón
(viola di pardone)

Especie de viola de gamba de moda en el siglo XVIII de muy difícil interpretación, por lo que hoy apenas se toca. Tiene seis o siete cuerdas de tripa frotadas con el arco, más doce (o más) cuerdas simpáticas que son pulsadas por el pulgar del músico para crear contraste tímbrico y que dotan de gran resonancia al sonido del instrumento.

Erhu

Este es el único de los mencionados que tengo personalmente y he probado. Hace unos meses alguien me regaló un Erhu, o violín chino. Es mi único contacto con instrumentos de cuerda exóticos y he de decir que es fascinante pero algo dificultoso para alguien que proviene del violín tradicional. En China hay muchas variedades de instrumentos de este tipo, pero el Erhu es el más extendido y popular. Es capaz de producir sonidos de gran delicadez y expresividad. Se interpreta apoyándolo en un muslo y tocando simplemente las cuerdas, sin que se apoyen en ningún mástil. Sólo posee dos cuerdas afinadas en quintas (Re y La) y una caja de resonancia cubierta de piel de serpiente. Al principio se hace difícil de montar porque las cerdas del arco pasan por entre las cuerdas, de modo que una vez colocado no se pueden separar.

 Igil

Chiraa-Khoor, el grupo que ilustra este instrumento procedente de la República Tuvá (al norte de Mongolia) me lo descubrió hace unos meses, y es que realmente me encanta la forma que tienen que tocar (aunque lo más famoso de por allí son los cantos guturales). Posee dos cuerdas de crin de caballo que se pulsan pero sin presionar contra el mástil, de forma análoga a como se toca el Erhu o violín chino. La voluta está tallada con la forma de una cabeza de caballo. No os perdáis este video y disfrutad de cómo expresan el galope y el relincho de sus monturas. Me encanta.

El igil lo toca el segundo empezando por la izquierda.

Tromba Marina (Trompeta marina).

Este alto y extraño instrumento renacentista (a la izquierda del todo) , cuyo nombre entenderéis cuando escuchéis su sonido, consta de una sola cuerda que no ha de apretarse, sino sólo pulsarse ligeramente para obtener los sonidos armónicos. No da para muchas virguerías pero yo diría que de tan arcaico suena hasta moderno. Aquí lo podemos escuchar junto a una Lira y una Vieille.

Kontra

El más normal de los que presento hoy, básicamente es una viola, sólo que con tres cuerdas en lugar de cuatro y con un puente plano, de tal forma que no se pueden tocar líneas melódicas como con una viola normal, sino que se suele usar para acompañamientos armónicos de dobles cuerdas o acordes.

Stroh

El nombre proviene de su inventor,  John Matthias Augustus Stroh, un ingeniero eléctrico que lo patentó en 1899. Podríamos decir que es el antecesor del violín eléctrico.

Prescinde de caja de resonancia y lo sustituye por esa trompetilla lo que le da un peculiar sonido como medio de instrumento de viento. Bonito no es, parece un frankenstein hecho de forma chapucera por Homer Simpson, pero lo cierto es que se le coge cariño, como a esos perros feos pero simpáticos.  En este vídeo podéis ver cómo cambia el sonido cuando el intérprete cambia por un violín normal.

Parecido es el violín-trompeta de Rumanía, pero con una trompetilla más estrecha y direccional. Son a menudo fabricaciones caseras que no producen un sonido demasiado agradable, pero que aún se utilizan en la música folklórica de los países del Este de Europa.

Låtfiol / hardingfele.

Estos en apariencia normales violines originarios de Suecia esconden bajo el diapasón cuerdas que vibran por simpatía con las de arriba. Según algunos, puede haber violines con hasta 8 cuerdas de este tipo y parece que eran populares en la Suecia del siglo XIX.

 

Nyckelharpa.

En el anterior video también aparece este otro, más extraño. Otro instrumento tradicional sueco con más de 600 años de antigüedad y que aún hoy se utiliza para música tradicional.

Lyra de Braccio

Este es un instrumento renacentista parecido al violín, y posiblemente su antecesor directo, pero con una forma algo distinta y 7 cuerdas, 5 de las cuales están afinadas como en el violín y 2 de ellas fuera del diapasón, afinadas en octavas y utilizadas como “nota pedal”. Esta característica le da a la música interpretada por este instrumento un carácter muy especial, como un mantra. A mí me encanta.

Ravanastron (Ravanahatha).

El supuesto primer instrumento de cuerda frotada, cuyos orígenes se remontan a hace entre 3000 y 5000 años. Parecido al Erhu, aunque fabricado con materiales propios de India, habría sido creado por un antiguo rey de la actual Sri Lanka llamado Ravana, quien por devoción a Shiva lo creó y tocaba en su honor. Dos cuerdas principales pero hasta 15-18 cuerdas que suenan por simpatía. Y como curiosidad, el arco posee unas campanillas con las que se marca la percusión Aquí tenéis unas explicaciones de este buen hombre. Embriagador sonido.

Organistrum.

Este precursor de la zanfoña o zampoña, tiene orígenes españoles y, aunque no lo parece, pertenece al género de cuerda frotada, sería como una especie de violín mecánico para el que hay que girar una manivela y pulsar unas clavijas. Es especialmente característico, y si un día tenéis que hacer una melodía para una película medieval o de espada y brujería (¿por qué no?) yo diría que es el instrumento ideal.

Viola de amor (viola d’amore).

De origen barroco y parecida a la viola da gamba, aunque sin trastes, tiene catorce cuerdas, de las cuales sólo se tocan 7, produciendo las otras 7, por vibración simpática, un efecto de resonancia.

Escuchad esta maravillosa combinación: un instrumento renacentista como la viola d’amore interpretada por el músico francés de origen tunecino Jasser Haj Youssef.

Lira da Gamba (Lirone)

Otro instrumento renacentista, con trastes y entre 9 y 16 cuerdas, que se toca entre las piernas como el cello. Para apreciar su sonido nadie mejor que el genio de los instrumentos de cuerda antiguos: Jordi Savall.

Rabel.

Un tipo de vihuela de arco pequeño de sonido muy básico, pero que tiene un sabor antiguo único. Aquí os dejo a mi tocayo tocando una canción de hace… cualquiera sabe cuánto tiempo. Rabelistas campurrianos.

 Vihuela de arco (fídula, giga, viela…).

La vihuela es de origen medieval, podríamos decir que es la abuela de los instrumentos de cuerda en Europa. En aquella época no había un estándar del instrumento, por lo que hay muchas variaciones, aunque suelen tener entre tres y cinco cuerdas y a veces un bordón lateral (como la Lyra de braceo). Se podía afinar de muchas maneras y se tocaba en varias posturas, ya fuera contra el pecho o en el muslo. Como estos instrumentos no han sobrevivido en condiciones, los que hay son reproducciones en base a pinturas y esculturas.

Aquí os dejo a un luthier tocando una vihuela de su creación.

Y por hoy lo dejamos, pero hay muchísimos más, no hay vidas suficientes para explorarlos todos.