La historia de Huracán Carter.

Huracán CarterHay noticias que te traen al recuerdo hechos que a su vez te sugieren otras historias y al final parece que todo se relaciona. Eso me ha sucedido con la noticia hace una semana de la muerte de Huracán Carter, un boxeador negro que sufrió una de las mayores injusticias que se pueden vivir, ya que fue juzgado, condenado y encerrado en la cárcel junto a otro hombre por un asesinato que no cometió, hasta que, 19 años más tarde, la justicia al fin reconoció su error.

“Tras recibir el apoyo de importantes líderes de la comunidad negra y artistas, el 7 de noviembre de 1985 se le dio la oportunidad de presentar nuevas pruebas para demostrar su inocencia. Durante el nuevo juicio de apelación, se reconocieron claros elementos de racismo durante el proceso penal. Se comprobó que hubo corrupción de la policía, declaraciones bajo coacción y pruebas falseadas. El juez, ante la evidencia, le concedió la libertad inmediatamente, al considerar que los derechos de Carter habían sido violados y que el castigo respondió “más al racismo que a la razón.”

Bob Dylan se cabrea en una canción.

Incluso en la época de los asesinatos, ya era obvio para todos aquellos que no estaban cegados por sus prejuicios que la acusación contra Huracán Carter era una flagrante injusticia. Y con la rabia que este hecho le provocó, Bob Dylan compuso una de las canciones-protestas más famosas de la historia, “Hurricane”, que incluyó en su extraordinario álbum “Desire”. Y esta canción ha sido seguramente el “Yo acuso” musical más efectivo que jamás se ha compuesto porque, aunque musicalmente “Hurricane” no pasó del puesto 33 en las listas de la época, supuso un puñetazo en las conciencias que probablemente ayudó a que los procesos de revisión de la condena se llevaran adelante. No en vano Dylan posee un gran prestigio como letrista, que lo ha llevado incluso a ser propuesto para el Nobel de Literatura. Pero por si acaso requirió el asesoramiento de un abogado para evitar una posible demanda por libelo. Podéis leer la letra de la canción abajo del todo.

Hurricane

Pero lo que siempre me ha enamorado de este disco es la presencia, única en la carrera de Dylan, del inolvidable acompañamiento medio improvisado de violín que le otorga un carácter especial, una fuerza distinta, sin disputar protagonismo como debe ser un buen acompañante, pero marcando su territorio y haciendo crecer la canción. Así que por fin llegamos al verdadero protagonista de este artículo, que empezó por la historia de Huracán Carter, siguió con Bob Dylan y llegó hasta la misteriosa Scarlett Rivera. Os recomiendo escuchar las versiones grabadas, en las que el violín de Scarlett está menos intimidado que en esta actuación .

El instante decisivo: Scarlett conoce a Dylan.

La increíble historia comienza el 5 de junio de 1975, cuando Scarlett, una guapa y estilosa chica de aires gitanos, caminaba por la calle 13 del Low East Side de Nueva York con el estuche de su violín al hombro, cuando un “horrible coche verde” se paró a su lado y un chico le preguntó si “realmente sabía tocar el violín”. Ella no llegaba a verle bien la cara, pero en seguida se dio cuenta de que el perfil característico que se traslucía era inconfundible. La conversación continuó por mediación de otra acompañante del coche a la que Dylan le decía que le pidiera el teléfono. “Le dije que nunca le había dado el número a nadie que me parara por la calle” -ni aunque fuera Bob Dylan-. “Ven al centro a ensayar conmigo” -repuso Dylan.

Hay instantes en los que la decisión que tomes definirá toda tu vida y Scarlett decidió: subió al coche y Dylan la llevó a su estudio. Los arreglos e improvisaciones de Scarlett brillaron en el siguiente disco de Dylan, el “Desire” de la canción de Huracán Carter,  y la incluyó en la mítica gira Rolling Thunder Revue, en la que Dylan reunió a importantísimos músicos como Joan Baez, Joni Mitchell, Roger McGuinn, Ramblin’ Jack Elliot…, realizando conciertos durante todo un año por Estados Unidos y Canadá.

La historia de una Cenicienta musical.

Oh, Sister

Leyendas hablan de un origen gitano de Scarlett Rivera, lo cual es falso ya que sus ancestros son irlandeses y sicilianos, y su verdadero nombre es Donna Shea. Sin embargo a ella siempre la fascinó ese mundo, tanto que incluso antes de conocer a Dylan tenía el proyecto de viajar a Europa del Este para vivir con una comunidad gitana auténtica aprendiendo de su música. Al principio no pudo hacerlo por falta de dinero. Ahora que podría hacerlo, ella misma confiesa que “simplemente no tenía tiempo”.
Lamentablemente, la relación musical entre Dylan y Scarlett Rivera no se volvería a repetir, y su talento y buen gusto no volvería a lucir de la misma manera. Se casó con el pianista Tommy Eyre, con quien ha realizado varios discos correctos, de estilos que varían entre la música celta, la new age y la world music, como este de Behind the Crimson Veil, más algunas colaboraciones para recopilatorios navideños. Muchos son trabajos bien realizados y agradables, pero carentes del brillo del genio. Un genio que se puede contagiar a quienes conviven junto a él, pero que no te puedes llevar contigo.

Y vosotros ¿habéis vivido algún instante decisivo en vuestra vida? lo aprovechasteis o lo dejasteis pasar. Quizás muchos lo hemos tenido delante y no hemos sabido reconocerlo.

O el miedo nos ha hecho olvidarlo.


Letra de “Hurricane”

Suenan disparos en el bar, por la noche.
Entra Patty Valentine y desde la entrada de arriba
ve al camarero en un charco de sangre.
Grita: “¡Dios mio, los han matado a todos!”

Ésta es la historia del Huracán
el hombre al que las autoridades culparon
de un crimen que no había cometido.
Lo metieron en una celda, pero podría haberse convertido
en campeón de mundial.

Patty alcanza a ver tres cuerpos tirados en el suelo,
y a otro hombre, llamado Bello,
merodeando sospechosamente por la zona.
“No lo hice”, dice, y levanta sus manos.
“Yo sólo estaba robando en la caja”,
usted me comprenderá.

“Yo los vi marchar”, dice, y se calla.
“Uno de nosotros debería llamar a la policía”.
Patty los llama,
y llegan a la escena del crimen con sus luces rojas
en la cálida noche de New Jersey.

Mientras tanto, lejos, al otro lado de la ciudad,
Rubin Carter y dos amigos van dando un paseo en coche.
El favorito para ganar título
de los pesos medios de boxeo.

No tiene ni idea de la mierda
que le ésta a punto de caer encima,
cuando un policía los detiene
y les manda parar en la cuneta.

Igual que la vez anterior, y la anterior, y la anterior.
Es así como funcionan las cosas en Paterson.
Si eres negro, mejor no salgas a la calle
a no ser que quieras que tu madre lo lamente.

Alfred Bello tenía un compañero,
y tenía una denuncia que comunicar a la policía.
Él y Arthur Dexter Bradley
estaban merodeando por la zona.

“Ví a dos hombres correr”, dijo.
“Dos tipos de peso medio”.
“Subieron a un coche blanco,
con matrícula de fuera del estado”.

Y la señorita Patty Valentine asintió con la cabeza.
El policía les dice:
“Esperar un momento chicos, éste no está muerto”.
Así que lo levantoron y lo llevaron al hospital.
Y a pesar de que le costaba ver bien,
le preguntaron si podría identificar al los asesinos.

Las cuatro de la mañana, y detienen a Rubin.
Lo llevan hasta el hospital
y suben hasta la habitación.
El hombre herido le mira
a través del único ojo bueno que le queda
y dice: “¿Pero que me traeis aquí?,
¿éste no es el hombre?

Sí, ésta es la historia del Huracán.
El hombre al que las autoridades culparon
de un crimen que no había cometido.
Lo metieron en una celda,
pero podría haberse convertido
en campeón de mundial.

Cuatro meses después, los guetos están que arden.
Rubin está en Sudamérica, boxeando por el título,
mientras Arthur Dexter Bradley,
todavía metido en el caso del atraco,
esta siendo presionado por la policía,
que busca a alguien a quien culpar

¿Recuerdas aquel asesinato en el bar?”
“¿Recuerdas que dijiste
que habías visto escapar un coche?”
“¿Crees que puedes jugar con la ley?”
“¿No crees que fue aquel boxeador
al que viste correr aquella noche?”
“Recuerda que eres blanco”.

Arthur Dexter Bradley dijo que no estaba seguro.
“Un pobre chico como tu nos puede ayudar mucho”,
le dice la policía.
“Te tenemos pillado por el trabajito del motel,
y podemos hablar con tu amigo Bello”.
“Venga, no tienes porqué volver a la cárcel.
Sé un buen chico”.

“Le harás un favor a la sociedad”.
“Ése hijo de puta es un rebelde,
y cada día que pasa es peor”.
“Queremos poner su culo en la cárcel”.
“Le culparemos del triple asesinato”.
“No es el Caballero Jim, precisamente”.

Rubin podía cargarse a un tipo con un solo golpe,
pero no solía hablar de eso mucho.
“Es mi trabajo”, dice, “y lo hago por dinero”.
“Y una vez acabado, acabado está”.

Era un paraiso.
Nadaba en la abundancia y el aire era puro
campando a sus anchas por donde quería.
Pero lo cogieron y lo metieron en la cárcel,
donde convierten a los hombres en un ratones.

Todas las cartas de Rubin
estaban marcadas de antemano.
El juicio fue una farsa,
nunca tuvo oportunidad alguna.
El juez convirtió a los testigos de Rubin
en borrachos de los barrios bajos.

Para los chicos blancos que lo vieron,
no era más que un negro loco
Nadie dudó que él habia tirado del gatillo.
Y aunque no tenían pistola para probarlo,
la policía dijo que había sido él el culpable.
Y el jurado de blancos les dieron la razón.

Rubin Carter fue injustamente acusado.
El crimen fue portada de los medios,
¿adivinas quién testificó?
Bello y Bradley mintieron vilmente,
y los periódicos apoyaron la moción.

¿Cómo puede la vida de un hombre
estar en la palma de la mano de unos idiotas?
Ver como le metieron en esa encerrona
no podrá ayudarle en nada, pero me siento
avergonzado de vivir en una tierra
donde la justicia es un juego para muchos.

Ahora los verdaderos criminales,
con sus abrigos y corbatas
son libres para beber martinis y ver salir el sol,
mientras Rubin se sienta como un Buda
en una celda de diez pies.
Un hombre inocente, en un infierno viviente.

Ésta es la historia del “Huracán” Carter,
pero no se acabará hasta que se limpie su nombre,
y le devuelvan el tiempo que le robaron.
Lo encerraron en una celda,
pero podría haberse convertido
en campeón mundial.

Os dejo algunas canciones más en concierto del mago Dylan:

Fuentes

http://www.people.com/people/archive/article/0,,20066192,00.html

http://en.wikipedia.org/wiki/Scarlet_Rivera

http://es.wikipedia.org/wiki/Rolling_Thunder_Revue

http://solsticiodeinvierno.blogspot.com.es/2013/12/scarlet-rivera-tommy-eyre-behind.html

http://www.abc.es/cultura/musica/20140420/abci-dylan-huracan-carter-201404202157.html

Scarlet Rivera’s website

Entrevista a Scarlett Rivera