Siempre he tenido mucha curiosidad por los violines de más de cuatro cuerdas. A veces, sobre todo si estoy improvisando o buscando armonías para acompañar algún tema, me encuentro con que me faltaría, por ejemplo, un Fa grave para terminar la frase en la que me he metido. Y me pregunto si tener una quinta cuerda no debería ser lo normal. Las cinco cuerdas (las cuatro estándar más un Do grave) son hoy día habituales en violines eléctricos, que son mucho más versátiles a la hora de su construcción, pero también se empiezan a encontrar en violines acústicos normales.

Violín de 5 cuerdas de G&Fills

Violín eléctrico de 5 cuerdas de G&Fills violins

Aunque los instrumentos de cinco cuerdas ya se fabricaban desde los inicios (la viola d’Amore por ejemplo), el instrumento acabó estandarizándose con la forma general que tiene hoy, y no empezó de nuevo a buscar innovaciones hasta los años 60 más o menos, cuando hubo un interés por nuevas formas de tocar el violín, y hubo algunos pioneros que directamente le hicieron un agujero más en el clavijero y el cordal de su violín, ajustes en el puente y a tirar millas.

Viola d'Amore

Viola d’Amore

Aunque esto se puede hacer, si no quieres tener un Do débil y con dificultades de respuesta y unas cuerdas muy juntas en el mástil, es más apropiado adaptar la construcción del violín a las necesidades de la quinta cuerda, como un batidor ligeramente más ancho, o un cuerpo más ancho y profundo para acoger la resonancia de la nueva cuerda grave Do. Además, con una cuerda más el instrumento soporta más presión por lo que quizás la madera no puede ser tan fina.

Aun así, para su construcción, no hay tanta experiencia ni consenso en la forma canónica ideal como la hay para el violín de cuatro cuerdas, pero parece que ya empieza a haber buenos resultados con violines acústicos, como los del luthier americano John Silakowski, y cada vez despiertan un mayor interés, debido a las posibilidades creativas que ofrecen frente al ya muy explorado violín convencional. En cualquier caso, en la construcción de estos instrumentos aún se sigue experimentando en todos sus aspectos, por lo que hay muchas variaciones de estos violines. O violas, que también pueden verse modificadas añadiéndoles una cuerda más. A todo esto, ¿qué diferencia habría entre un violín de 5 cuerdas y una viola de 5 cuerdas?…

El problema principal por tanto es que, si ya es complicado lograr un violín equilibrado en sus cuatro cuerdas, lograrlo con cinco, con tanta diferencia de tono entre la más aguda y la más grave, termina siendo algo bastante difícil. Pero no cabe duda de que cada vez son más populares. Sobre todo entre los fiddlers, aquí tenemos a Casey Driessen haciendo diabluras con el suyo:

En fin, en cualquier caso lamentablemente aún no he podido hacerme con ninguno para probarlos a fondo, así que para contaros la experiencia os transcribo un artículo del violinista Thomas McGregor, quien amablemente me ha dado su permiso de traducirlo y publicarlo.


Explorando un violín de 5 cuerdas.

Por Thomas McGregor

Thomas McGregorMucha gente sabe que toco un violín acústico de cinco cuerdas, a pesar de que no lo trato como tal. Cuando empecé a tocar el violín con la recién añadida, y a menudo polémica, quinta cuerda, quería asegurarme de no sobreutilizarla como si fuera un juguete o un truco nuevo. Algo de esta naturaleza, una innovación de este tipo, debe ser utilizada con cuidado para no permitir que se convierta en algo que sobresale como un clavo. Al contrario, la quinta cuerda debe ser tratada como un miembro más de la familia. Una quinta parte de una unidad mayor. Si no adoptas esta forma de pensar, esa cuerda se convierte en algo sobreutilizado y un abuso para el auditorio.

Violín acústico de 5 cuerdas

Alteraciones técnicas:

Una pregunta típica que se suele plantear es si la técnica para tocar un 5 cuerdas es diferente que la de un violín tradicional. La respuesta es sí. Aunque, tal vez no hay una diferencia tan drástica como se pudiera pensar. La principal diferencia técnica es sobre todo en la apertura y el alcance de los dedos de la mano izquierda. Esto es obvio ya que te tienes que adaptar a una nueva cuerda. En cuanto a la mano derecha, las cuerdas suelen quedar a menudo más juntas. Esto puede hacer que el cambio de cuerda sea más fácil por un lado y más difícil por otro. Más fácil en el sentido de que hay menos distancia entre cuerdas y es más rápido. Más difícil en el sentido de que puede no siempre confiarte al ir a la cuerda Sol como cuerda inferior. Pero es fácil adaptarse con un poco de práctica. Julie Lyonn Lieberman ha dicho que, “Tocar cuatro y cinco cuerdas fomenta el desarrollo de la agudeza espacial en el hemisferio derecho del cerebro, creando una jerarquía mental, vital y útil entre la corteza motora y las manos.” Además, Daryl Silberman piensa que el violín de cinco cuerdas es mejor para los estudiantes que están “especialmente interesados ​​en los desafíos técnicos» de un violín de 5 cuerdas. En otras palabras, ¿una vez alcanzado el “nivel de 4 cuerdas” se puede ascender al nivel “5 cuerdas”? Creo, y lo sé de primera mano, que tocar un 5 cuerdas forma extraordinariamente el carácter. Además, es muy inspirador en el aspecto creativo.

Creatividad:

voluta de violín de 5 cuerdasAunque ya puedes hacer un montón de cosas musicales divertidas con un 4 cuerdas, una cuerda más no te puede hacer daño. Añadir una cuerda Do te proporciona otra manera de ver el instrumento y del modo de enfrentarte a la interpretación. La sensación es como un niño que acaba de recibir el color turquesa a su colección de pinturas. Un uso inteligente de la nueva cuerda sería utilizarlo de forma consciente, no convertirlo todo en turquesa. Sin embargo, este nuevo color permite que surjan nuevas ideas, ahora que tienes oportunidad. Siendo sincero, no creo que cada violinista haya pensado “me gustaría tener otro grave.” Sin embargo, las nuevas ideas son muy interesantes al disponer de la nueva cuerda. Por lo tanto, esta disponibilidad creativa establece nuevos procesos de pensamiento y la exploración del instrumento. Ahora hay opciones para explorar las otras áreas del instrumento en relación a la nueva cuerda. Todo el horizonte creativo se amplía, igual que la mente se expande junto con la música.

Apreciación de la viola:

Un colega mío dijo, –El cinco cuerdas: el “me-gustaría-ser-viola”- El 5 cuerdas puede hacerte apreciar al otro miembro de la familia, la viola. Como si te transportara a otro mundo, puedes leer de repente dos nuevas claves. Al tocar el 5 cuerdas somos capaces de entender la interpretación desde el punto de vista del violista. Esto es humillante y formador del carácter a la vez. Desde esta perspectiva, colaborar con violistas podría llegar a ser más fácil y sencillo.

Conclusión:

Ya simpatices con la alteración de 5 cuerdas o no, espero que todo el mundo puede ver los muchos beneficios que acompañarían al emprender la experiencia. Sinceramente, creo que cualquier desafío construye el personalidad musical y el desarrollo creativo. En el caso del violín de 5 cuerdas, la verdad se encuentra en la práctica.

La recompensa en los resultados.

La inspiración en la creación.

Thomas McGregor


 

Fuentes:

Allthingsstrings

The Strad

Violinist.com