Hay estilos de música muy unidas a un instrumento concreto, de tal manera que no se entienden sin él. El flamenco y la guitarra española, el jazz con el saxo, la guitarra eléctrica y el rock, música andina con sus flautas de caña, etc.

cajunEl violín también tiene muchas de esas asociaciones. Es inseparable de la música zíngara, del vals vienés, de la música celta, etc., pero también de un estilo que probablemente hayáis escuchado alguna vez pero que tal vez no sabéis exactamente cómo es: Cajún.

¿Qué es cajún?

Para entender esta cultura hay que remontarse a la época de las colonias en Estados Unidos. Desde el siglo XVII, en lo que entonces se llamaba Acadia o Nueva Francia (hoy comprendería Nueva Escocia, New Brunswick y la isla Prince Edward) los acadianos vivían instalados y rodeados de colonos del Imperio Británico, pero manteniendo sus costumbres, su lengua francesa y su religión católica. Pero en 1710, y como consecuencia de la guerra franco-británica, Acadia fue conquistada y los acadianos convertidos en súbditos de la corona británica. Sin embargo, mantuvieron su cultura y su lengua, resistiéndose a la asimilación cultural. Esto sembró en las autoridades coloniales las dudas acerca de la lealtad de sus habitantes, hasta el punto de que expulsaron a los acadios de sus tierras, les arrebataron sus propiedades y los dispersaron por las demás colonias británicas de América del Norte.

Esta dolorosa diáspora marcó su carácter para siempre. Unas 11.500 personas deambularon por todo Estados Unidos durante años, errando y pasando penurias, buscando un hogar. Y muchos de ellos terminaron reuniéndose en la entonces española colonia de Louisiana, donde a partir de ese contacto con personas con otros orígenes nació un arte mestizo, producto de su intercambio desprejuiciado con la rica amalgama de culturas africana, española, inglesa, etc.

El idioma francés de los cajún terminó llevando su propio camino al margen de la lengua regulada por la Academia Francesa, dando lugar a un curioso dialecto que ya se habla muy poco. Además, la música cajún, en contacto con los primeros retazos del blues dio lugar al Zydeco, que podríamos denominar como “cajún afroamericano”.

En 1980 finalmente el gobierno de Estados Unidos reconoció a los cajún como grupo étnico.

¿Y cómo es la música cajún?

Para mucha gente el cajún es sólamente un estilo de country, pero tiene una serie de características propias, como es su marcado carácter rústico. Un “fiddle” cajún rasca áspero sus dobles cuerdas con muchas quintas y terceras, mete muchos “slides”  realiza rápidas pero sencillas viguerías alternándose con la voz. El cajún puede cantar penas y calamidades pero al mismo tiempo, y en contraposición al blues, es una música para bailar, divertirse, embriagarse y tontear con las chicas (o los chicos). La típica música que enciende el corazón, hace que demos alaridos entre verso y verso y bailemos como zopencos en el granero. Vamos, que no es muy de ciudad. Además, es muy común intercalar frases en francés (o no) lo que le da un estilo muy característico. Además del violín, tradicionalmente suelen acompañar esta música un característico acordeón, guitarras por supuesto, y una tabla de las de lavar y frotar la ropa, que se suele tocar con dos cucharas para hacer ritmos.

Cuando toques cajún lo más importante es llevar el ritmo y marcar bien el compás ya que la gente tiene que bailar. La postura oficial no es fundamental, puedes soltar un poco el violín del mentón, doblar la muñeca y otros pecados como coger el arco mucho más arriba, porque aquí lo importante es sonreír, transmitir energía y pasarlo bien.

Primero os dejo algunos vídeos de grupos que, sobre todo a partir de los años 70, han logrado que el estilo se rejuveneciera y ganara popularidad.


Me encanta el estilo que tiene este jovenzuelo “fiddler”, del grupo L’Angelus tocando, junto a un clásico del cajún, D. L. Menard.

Hay muchos clanes familiares formando grupos de cajún, aquí tenemos a los Savoy.

Y otra vez al chico de L’Angelus, que la verdad es que toca requetebién, y además canta. Podéis pasar directamente al minuto 1.20.

Y aquí un hombre que encarna perfectamente el espíritu festivo cajún: Doug Kershaw tocando nos enseña qué es lo importante y lo que piensa él de la técnica.

Y ahora, según Alexandre Serrano, de diariofolk.com, estos serían los siete imprescindibles de la música cajún:


Cajun Early Recording – Varios Artistas

Cajun Early Recordings no es uno sino cuatro discos; una entera colección de las grabaciones pioneras del género de finales de la década de los veinte y principios de los treinta. Por ella desfilan figuras fundacionales y decisivas como las de Leo Soileau, Cleoma Breaux, bien en compañía de su esposo Joe Falcon o de sus hermanos Orphy y Amédé, Dennis McGee y la formación original de los Hackberry Ramblers, embarcados ya desde tan temprana hora en su particular e influentísima fusión de estilos sureños. Para quien ame o esté destinado a amar esta música no hay más verdad que la que aquí resplandece en canciones como  “Le Blues de Port Arthur” o  “C’est si triste sans lui”.


Iry LeJeune. Cajun greatest: The Definitive Collection

El blues tiene a Robert Johnson, la música cajún a Iry LeJeune.  Sus 26 años de vida le alcanzaron para escribir y grabar un puñado de los clásicos indiscutibles del género: un corpus de 30 canciones que todavía hoy se tocan y escuchan con devoción. Y lo que es más importante aún, para enderezar el curso de una música que  por el tiempo de su irrupción estaba lentamente confluyendo hacia las corrientes hegemónicas de la música sureña. Su elección de estilos con solera, para entusiasmo de su público, significó un toque a rebato para los cajunes en un momento de intensa amenaza de asimilación.  Paradójicamente, durante muchos años, su obra estuvo desperdigada en sencillos de 78rpm y no conoció una reedición completa digna de tal nombre hasta 1993. Su transmisión fue así principalmente oral, algo que contribuyó tanto a la leyenda de este músico, casi ciego y que murió atropellado en 1955 en una carretera del Condado de Acadia, como a que sus composiciones se confundieran con las tradicionales, hasta hacerse indiscernibles de ellas para muchos. Justicia poética. ¿O acaso no es ese el mayor logro del que pueda presumir un músico de raíz?


Louisiana Cajun and Creole Music: The Newport Field Recordings

A pesar de ciertos hits de trascendencia nacional en la década de los cuarenta, como la versión del “Jolie Blonde”de Harry Choates, antes de estas grabaciones de campo la música cajún era otra oscura música regional americana más, conocida principalmente por aficionados locales y esforzados rastreadores del folklore sureño. Fue uno de ellos, un tal Alan Lomax, quien avisado de su originalidad instigó a Ralph Rinzler a documentarla para la Fundación Newport antes de que fuese demasiado tarde.  Su tino en la elección de intérpretes y su posterior implicación en su difusión, al contratar a esos mismos grupos para grandes festivales de folk o facilitar una edición comercial de las grabaciones, consiguió algo mejor que eso: propagar universalmente la buena nueva y despertar así en la propia comunidad la urgencia de salvaguardar y cultivar esa su música preciosa.

Pese al título (la distinción entre lo cajún y lo creole no siempre ha sido inequívoca y tajante) y a la presencia de  figuras que resultaron también influyentes en el desarrollo de la escena zydeco, como Bois Sec Ardoin, este álbum recoge primordialmente canciones y danzas tocadas al estilo tradicional. Y de una forma tan hermosa, genuina e inspiradora que si algún día mi casa ardiese, este disco saldría en el primer convoy de salvación de bienes preciosos, bajo el brazo de mi mujer e hijas.


Harry Choates- Jole Blon: The original Cajun Fiddle of Harry Choates

Si Iry Lejeune representa el retorno a las fuentes y el apego a la tradición rural, Harry Choates es el creador urbano, prolífico y desaforado, que no entiende de fronteras y mezcla en su marmita cuantos ingredientes le parecen sabrosos. Una parte muy sustancial de sus temas y grabaciones se alejan de los patrones clásicos y desembocan en abigarradas sintonías de Honky Tonk, en las que se funden el jazz de baile, los valses cajunes y el western swing sin demasiados miramientos. Este disco o su posterior “Five-Time Loser” representan a la perfección su estilo: el propio de una banda sonora de esos bares del sur que frecuentó sin desmayo durante toda su vida y que acabaron por llevarle a la perdición. Su desmedida afición a la juerga, a la bebida y a la vida bohemia y disoluta terminó en un calabozo tejano. Según la versión más extendida de los hechos, Harry, víctima del síndrome de abstinencia tras tres días de detención, se dio de cabezazos contra los barrotes hasta caer en coma. Deteriorado por su aguda dipsomanía, nunca volvió a despertarse. Sus diabluras al violín y la guitarra eléctrica, sin embargo, no han perecido.


The Balfa Brothers Play Traditional Cajun Music

Sin afectaciones y sin tanteos: lo que aquí suena son los hermanos Balfa fijando el canon. El inconfundible soniquete de Dewey, Rodney, Will y sus compinches transportándonos a lo más hondo de una parroquia rural de Louisiana. Un evangelio de todo aficionado a la música cajún que no sólo contiene los temas en lo sucesivo de referencia para el género, sino también las melodías, letras e inflexiones de cada uno de ellos llamados a prevalecer. Originalmente dos discos separados por seis años en el tiempo, esta edición conjunta permite observar la lógica evolución que vivió el conjunto, desde un estilo de interpretación muy apegado a los orígenes a cierto ensanchamiento de sus costuras, y tener en un sólo álbum todo lo que sería imprescindible salvar de esta música si una catástrofe asolase la tierra.


Wade Frugé – Old Style Cajun Music

El violín de Wade Frugé es una veta paralela y profunda de la música cajún. Él representa a los intérpretes domésticos que eludieron la profesionalización y, precisamente por ello, mantuvieron un decir original y en cierto modo arcaico que algunos contemporáneos suyos habían ya perdido. Grabado gracias al empeño de Marc Savoy, figura clave en el renacimiento de la música clásica cajún, este Old Style Cajun Music se define perfectamente con su título, en el bien entendido de que aquí se tome viejo como sinónimo de vibrante, sentido y arrebatador. Pónganse cómodos, porque las fiestas en Louisiana suele ir para largo.


Beausoleil – La danse de la Vie

Tal vez toda vieja música de raíz no está completa hasta que un grupo de sensibilidad “moderna” la estudia, reinterpreta y ayuda a ponerla en contexto y valor años después de su esplendor. En la música de Louisiana nadie lo ha hecho de forma más constante, variada y consciente que Beausoleil, la banda de Michel Doucet. Sería un error, eso sí, confundir a los Beausoleil con un conjunto estrictamente etnomusicológico, entre otros motivos porque sus sonidos de referencia seguían bien vivos en el momento de su formación. Pero es incuestionable que desde sus inicios han tratado de enlazar con las fuentes más tradicionales y lograr un regusto añejo para sus composiciones. Lo que no significa una renuncia a barnices más contemporáneos. No hay que esperar aquí purismo: el dancehall cajún, la variente acelerada y eléctrica para salones de baile aparecida en los años 40, tiene un gran peso en su repertorio. Y en discos como “La danse de la vie” o sus inmediatamente posteriores “L’echo” y “L’amour ou la folie” tocan todos los palos, de los ritmos más mestizos de zydeco a incursiones en el patrimonio de la Acadia canadiense e incluso en el swamp pop. Pero aun así, o acaso por ello, son un excelente punto de partida para este viaje al fondo del bayou.


¿Quieres aprender a tocar cajún?

Si queréis empezar o perfeccionar vuestro estilo más country compraos un peto y alguno de estos libros para practicar:

  • The Cajun Fiddle.

Este es un Libro + CD, de temas cajún y zydeco, editado por Craig Duncan, quien siempre suele hacer buenos manuales de inicio.

  • 18,99€.
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The Cajun Fiddle
Composed by Craig Duncan. For Fiddle. Squareback saddle-stitched, Solos. Cajun-Zydeco. Intermediate. Book/CD Set. 102 pages. Published by Mel Bay Publications, Inc (MB.95383BCD).

  • BEAU SOLO

Beau solo es un CD con las partituras para imprimir o leer en iPad, de una selección de temas cajún y zydeco, de nivel principiante e intermedio, reunidas por el cantante de Beausoleil, Michael Doucet.

  • 7,56€.
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Beau Solo
(12 Cajun Fiddle Tunes Transcribed from Michael Doucet’s CD). Composed by Michael Doucet. Edited by Drew Beisswenger. For Fiddle. Arhoolie. Cajun-Zydeco. Beginning-Intermediate. E-book. 40 pages. Published by Mel Bay Publications – Digital Sheet Music (M0.99613EB).

  • The Cajun Fiddle Tune Book

30 temas cajún junto con un CD con la grabación de todos ellos, para un nivel intermedio o intermedio avanzado.

  • 13,64€.
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The Cajun Fiddle Tune Book
Arranged by Deborah Greenblatt. For Fiddle, Violin. Fiddle. Softcover with CD. 40 pages. Published by Centerstream Publications (HL.273).

  • Hadley J. Castille: A Lesson in Cajun Fiddle Music

Hadley J. castille es un clásico de la música cajún, y en este DVD interpreta y explica (en inglés, claro) cómo tocar un montón de temas, al estilo antiguo de los años treinta.

  • 22,79€.
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Hadley J. Castille: A Lesson in Cajun Fiddle Music
(Cajun Swamp Fiddler). Composed by Hadley J. Castille. For Fiddle. Boxed, Concert/Documentary. Cajun-Zydeco. Intermediate-Advanced. DVD. Duration 82 minutes. Published by Mel Bay Publications, Inc (MB.21902DVD).

  • Learn to Play Real Cajun Fiddle.

Y aquí de nuevo tenemos a Michael Doucet, violinista de uno de los grupos más importantes de este estilo, Beausoleil. Un completísimo y por tanto no muy barato producto con nada menos que 67 páginas y 6 CDs con las versiones de los temas, muchos consejos técnicos y más de veinte temas pormenorizados, con los acompañamientos de guitarra incluidos.

  • 45,56€.
5170090
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Learn to Play Real Cajun Fiddle
For Fiddle, Violin. Homespun Tapes. 67 pages. Homespun #CDDOCCF99. Published by Homespun (HL.641686).

Fuentes, para saber más: