Cuando empecé a tocar el violín sólo me planteaba como objetivo aprender decentemente piezas y canciones que me gustaban, y conseguir leer partituras para tener acceso a cualquier música que quisiera interpretar.

Pero con el tiempo te vas dando cuenta de que lo interesante no es sólo saber repetir como un loro lo que lees o escuchas, sino entender la música, cómo está estructurada, la armonía que subyace bajo ella.

Así puedes llegar a entender cómo y en qué se diferencian diferentes estilos de música, cómo se construye, cómo crear improvisaciones, acompañamientos, incluso canciones nuevas, etc.

Al principio todo esto de la armonía puede parece un lío considerable, pero es que es algo para ir estudiando e investigando poco a poco, sin agobiarse, entendiendo paso a paso sus conceptos fundamentales.

Sí, pero ¿qué es la armonía? la armonía es una disciplina que estudia el arte de combinar sonidos simultáneos. Un violinista tiende a pensar en la música como una línea modulada  que va de A a B, ya que en general suele pensar en sucesiones de notas individuales.  Es decir, piensa en términos de “melodía” (sucesión de notas con un fin expresivo), mientras que la armonía estudiaría más su aspecto vertical (notas simultáneas, acordes y sus progresiones).

Para trabajar estos conceptos, y como guía he compuesto esta infografía de escalas e intervalos, con círculo de quintas, que podéis descargar, imprimir y tener siempre a mano como referencia y herramienta de estudio y trabajo.

Para  los que no entendáis mucho lo que aparece en ella, voy a ir explicando en qué consiste cada uno de sus apartados, cómo puede ser útil y qué ejercicios provechosos se pueden realizar a partir de ellos.

Infografía completa

Con el botón de abajo podéis descargar la infografía en tamaño A3, con los siguientes datos:
  • Equivalencia de notación latina y anglosajona
  • Notas en el mástil del violín en primera posición.
  • Círculo de quintas/cuartas.
  • Fórmulas para la creación de diferentes acordes.
  • Orden en el que aparecen bemoles y sostenidos.
  • Intervalos
  • Diferentes escalas
  • Acordes y sus funciones creados en una tonalidad mayor
Aviso:

El tamaño del archivo es A3. Es como mejor se puede leer, ya que contiene mucha información. Pero si lo quieres más pequeño o sólo tienes posibilidad de imprimirlo en tamaño A4, no olvides configurarlo a la hora de ajustar la página para imprimir.

La notación anglosajona

Hay dos modos de notación musical mayoritarios en el mundo: el cifrado anglosajón y el latino. Nosotros solemos usar el latino, pero lo cierto es que la notación anglosajona es actualmente de mayoritario uso, sobre todo en este ámbito armónico que estamos tratando aquí.

Así, en este sistema las notas se sustituyen por letras, partiendo del La, al que se adjudica la letra “A”, al Si la “B”, y así sucesivamente.

Cuando nombramos acordes en vez de notas, es suficiente con poner la letra correspondiente. Por ejemplo, C sería igual a Do Mayor, Mi Mayor sería E. Cuando hablamos de acordes menores pondríamos su lado una “m” minúscula (aunque en ocasiones se pone “mi”, “min” o un signo “-“). Por ejemplo, La menor se escribiría Am.

NOTA: En el círculo de quintas he nombrado las tonalidades menores con una letra minúscula, por razones de espacio.
Es importante aprender pronto este sistema, no es muy complicado y al tener orden alfabético (partiendo de La), resulta sencillo no perderse.

Las notas en el diapasón

Cuando yo empecé a aprender a leer partituras y ya tocaba cosas a primera vista (comencé con el método Suzuki), hubo un periodo bastante largo durante el cual sabía dónde poner el dedo en el mástil en cada indicación de la partitura, pero muchas veces NO SABÍA QUÉ NOTA ERA. Es decir, automáticamente reproducía las notas escritas sin saber realmente qué nota estaba tocando. Por supuesto era consciente de las más fáciles, las cuerdas al aire, y casi todas las que están entre las líneas pero, si por ejemplo el profesor me decía: “tienes que tocar Re#, no Mi”, tenía que ponerme a pensar de qué nota me estaba hablando y pensar dónde estaba porque no lo tenía automatizado.

Es un problema de quien sólo estudia el tocar el instrumento, pero no profundiza en lo que hay debajo. Imagino que con unos estudios de conservatorio más completos que los míos no habría estado tanto tiempo con esa carencia.

De modo que es importante saber perfectamente el mapa de notas de tu instrumento para controlar en todo momento cómo construir un acorde, una escala, un arpegio, o unas dobles cuerdas.

¿Cómo conseguirlo? Pues haciendo durante un ratito ejercicios (escalas, licks, arpegios) poniendo toda tu atención centrada en ese objetivo, no en tocar bien, ni en la posición, ni en el arco ni nada de eso.

Incluso puedes tocar con el violín como si fuera una mandolina: piensa una nota y búscala por todo el diapasón (sin mirar la infografía). Hazlo así con todas las notas, incluidas las alteradas con sostenidos o bemoles.

Deberías llegar a sentirlo de forma inmediata, al menos en primera posición, aunque sería bueno conseguirlo hasta la tercera posición.

Orden de bemoles y sostenidos

La imagen de la izquierda indica en qué nota se va añadiendo un bemol (según el círculo de cuartas) o un sostenido (en la dirección del círculo de quintas).

Es decir, por ejemplo:

  • si la tonalidad tiene un bemol, éste estaría en la nota B (Si)
  • si tiene dos, estarían en las notas B y E (Si y Mi)
  • si hay tres, estarían en las notas B, E y A (Si, Mi y La)
  • etc.

E igualmente con los sostenidos.

¡Y de momento esto es todo!

Hay infinidad de cosas útiles que puedes hacer para aprender con esta infografía y tu violín. Pero para no agobiarte iré explicándolo poco a poco en próximos artículos.

Permanece atento a los próximos artículos sobre el círculo de quintas, intervalos, etc…