Primero una penetrante y hermosa mirada de un hombre de aspecto vagabundo, que sostiene y acaricia un pajarillo entre sus manos, un hombre que mira a una mujer que está hablando por el móvil sentada a unos metros de distancia .

Ambos se encuentran en una cafetería solitaria, con un aspecto como la del cuadro Nighthawks de Hopper, y a una hora probablemente tardía, porque no hay apenas nadie más en ese mundo.

La mujer cuelga el teléfono, se pone en pie despacio y la música, cuidadosa y lenta, comienza a acariciarnos mientras la cámara la acompaña en su camino a la puerta de la cafetería. Sale, vemos su rostro ahora de frente y sentimos que está afectada por la llamada de teléfono, mira al suelo como para aclarar sus pensamientos, seguimos acompañándola en su caminar y muestra una mirada perdida, una mirada en la que tratamos de buscar qué ha sucedido, qué mensaje habrá recibido, y así la seguimos por la ciudad inhóspita hasta el amanecer, mientras sus ojos transparentes nos van contando que aquello que ha escuchado va creciendo dentro de ella hiriéndola por dentro, hasta que la tensión emocional ya no puede contenerse.

Esta es la simple historia detrás del video que ilustra la nueva edición de «On the Nature of Dayight», una vieja composición para conjunto de cuerda de Max Richter, recuperada ahora para la publicación de su último disco, «The Blue Notebooks». Puede que os parezca haberla escuchado antes, y probablemente es así porque ha formado parte de bandas sonoras en películas como «Shutter Island» de Martin Scorsese o «Arrival» de Denis Villeneuve. Y es que la capacidad de la música de Richter de potenciar el sentido emocional de las imágenes es poderosa, no en vano se ha convertido en uno de los compositores más solicitados por grandes directores.

Pero lo que da auténtica fuerza a la historia es sin duda el trabajo de Elisabeth Moss, conocida por su impresionante trabajo en la serie «The Handmade Tale». Moss explicaba que este proyecto había sido para ella como un sueño hecho realidad, y es que, de hecho, utiliza habitualmente la música de Richter para inspirarse en los rodajes antes de las tomas.

Y realmente su trabajo es increíble. Es capaz de transmitir multitud de sentimientos con la mirada, unas veces perdida, otras reconcentrada, siempre sutil y cambiante durante su viaje, y hacer que nosotros reconstruyamos la historia que podría haber detrás de su tristeza, que casi escuchemos sus monólogos internos.

A cargo de la dirección está George Belfield, quien ha sabido captar perfectamente el carácter y el espíritu de la música de Richter, unas composiciones intimistas y melancólicas con una capacidad evocadora enorme.

Para completar os dejo también un «Behind the Scenes», donde se muestra cómo fue el rodaje, y otro vídeo de la grabación del tema en sí.

También os dejo la partitura de una versión que he encontrado para quinteto de cuerda y otra para dos violines y chelo. Tened en cuenta que son versiones no oficiales.

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