Hace bastante tiempo que admiro a Time for Three. Por decirlo de otra manera, a mí me gustaría hacer lo que ellos hacen y ser ese tipo de músico. Porque son músicos formados al modo clásico que exploran las fronteras de otros estilos musicales y siempre con sus instrumentos tradicionales.

Los grandes compositores no eran puristas, mezclaban ideas de otros tipos de música que encontraban, ya fueran extranjeras o populares y las desarrollaban para crear sus propias piezas. Hay infinidad de “apropiaciones culturales”, “sabotajes” o simplemente “robos de ideas” en las obras de todos los grandes. Por eso me produce desazón la imagen de elitismo, de mundo pretenciosamente aislado que ofrece a veces la música clásica, y simpatizo con este tipo de músicos en vaqueros, desprejuiciados y llenos de talento.

También es cierto que bajo el paraguas de “música fusión” se perpetran a menudo aberraciones y pastiches de muy mal gusto, pero eso no es excusa para amurallarse en un purismo y un conservadurismo enemigos de la creatividad.

Time for Three lo componen actualmente Nicolas Kendall (violin), Charles Yang (violin), y Ranaan Meyer (contrabajo), aunque Yang sustituye al miembro original Zachary DuPue, quien abandonó el grupo para poder dedicarse más rigurosamente a su puesto como concertino en la Indianapolis Symphony Orchestra y en el Indiana Polish Quartet, lo que nos da una idea del nivel técnico que tienen.

Los miembros fundadores de Time for Three se conocieron mientras estudiaban en el Curtis Institute of Music en Filadelfia, Pensilvania. Inicialmente, descubrieron un interés mutuo en el bluegrass y el violín country, y Meyer añadió el jazz y la improvisación a la mezcla ya que los tres se juntaban “…para tocar juntos por simple diversión…” Meyer y DePue se encontraban actuando como miembros de la Orquesta de Filadelfia cuando una tormenta cortó la electricidad. Mientras los electricistas se apresuraban a solucionar el problema, dieron un paso al frente y tocaron una sesión de improvisación acústica en la oscuridad. Las selecciones de folk y country de la sesión improvisada atrajeron de Kendall por su eclecticismo y llevaron al trío a convertirse en un grupo profesional.

En Chaconne in winter, la pieza que publicamos, Tf3 se atreven ni más ni menos que a modificar la famosa y hermosísima Chacona de la segunda partita de Bach, injertándole fragmentos e ideas de otras obras, entre las que destaca por supuesto el invierno de Vivaldi.

El resultado es irresistible y su ejecución, realizada en riguroso directo, impecable. La grabación se realizó a finales de 2019, antes de la crisis de la pandemia, y acaba de ser publicada ahora, así que puede que pase un tiempo hasta que podamos volver a ver alguna interpretación suya.