Probablemente todos conocéis a algunas de estas guapas violinistas que han proliferado últimamente. No tocan el repertorio clásico, o sólo las piezas más conocidas y pasándolas por el filtro pop mainstream y metiéndole la insufrible y ubicua caja de ritmos. Hay gente que a eso lo llama crossover, aunque a mí me parece simplemente simplificar y estropear la música.

Estas violinistas a menudo se disfrazan de personajes de películas, animes o videojuegos, bailan (o al menos se contonean) mientras tocan y suelen optar por el violín eléctrico. Intentan aunar el tirón comercial de una cantante pop con el aura de un instrumento prestigioso y diabólico como el violín.

Confieso que, en general y con excepciones, no me interesan mucho su música ni sus coreografías, (como me pasa igualmente una gran parte de la música comercial que se transmite por las emisoras convencionales). Todo me suena a lo mismo, como si a toda la comida que tomara siempre le echaran ketchup. Pero es curioso el fenómeno, los millones de visitas en Youtube que tienen algunas de ellas, la fascinación que despiertan entre muchos adolescentes. Y eso también es positivo, porque puede animar a muchos al estudio del instrumento, abriéndoles una puerta a través de la cual descubrirán que hay otro universo musical, casi infinito por explorar y descubrir.


Vanessa Mae

Desde los infaustos tiempos de Luis Cobos me fastidian las versiones de piezas clásicas a las que les ponen una caja de ritmos y unos bajos para, así, hacerlas más “guais” y accesibles al público en general.

Vanessa Mae fue una de las primeras violinistas que recuerdo en subirse a esta tendencia, un modelo que siguieron otras. Y lo cierto es que es una de las que mejor tocan de entre las que aparecen por aquí, y además ha mantenido una carrera paralela como instrumentista clásica. Fue niña prodigio, y ha compaginado su carrera musical con la de modelo y, últimamente ¡con el esquí!


Lindsay Stirling

Este es el último fenómeno en Youtube. Lindsay era una encantadora estudiante de violín y de ballet que empezó a hacer experimentos combinando ambas habilidades y a colgarlas en internet. El éxito en visitas fue paulatino y creciente y sus vídeos cada vez más cuidados y mejor producidos hasta conseguir llegar a ser todo un fenómeno en las redes. Musicalmente es más o menos como todas las que aparecen en este artículo, correcto, intrascendente y convencional, mezclando composiciones propias con versiones de música de videojuegos o películas, pero no deja de ser curioso y meritorio verla bailar sin fallar una nota (aunque sospecho que en sus actuaciones en directo tendrá alguna ayudita digital).

Estoy seguro de que miles de niñas han pedido a sus padres aprender violín tras verla a ella.

Un video de Lindsay Starling con 44 millones de visitas, ya quisiera Vengerov.


Sue San

No sé mucho de esta chica, salvo que se hizo famosa participando en el programa de British Got Talent en 2009, pero básicamente es un clon de Vanessa Mae ¿y qué toca? pues el mismo éxito de Vanessa, la tormenta de las 4 estaciones de Vivaldi por supuesto.


Bond Quartet

Estas cuatro chicas tan glamurosas se presentan como el cuarteto de cuerda que más discos ha vendido en el mundo (4 millones). Intérpretes con aspecto de top models, tienen el mismo manager que Vanessa Mae y son seguramente las más famosas después de ella.


Asturia

Otro cuarteto de cuerdas eléctricas compuesto por chicas con cuerpo, maquillaje y peinado de supermodelos al estilo de Bond. Melodí­as pseudotecno muy simples + el tan manido Vivaldi conforman el espectáculo apto para salas de fiestas o presentaciones de producto. Tiene mérito moverse y tocar sobre esos taconazos.


 

eScala

¿Pensabais que ya no había más cuartetos de ese tipo? ¡Pues no! Aquí tenéis otros cuatro clones de Bond. También salidas del programa de televisión British Got Talent. Sí, son guapas, no desafinan, tocan con ritmos y fondos pregrabados.

https://www.youtube.com/watch?v=1aQZA2uoTeI


Katy Isterika

Esta Paris Hilton con violín es un ejemplo extremo de lo peor de este tipo de fenómenos. Cualquiera que vea cómo sujeta el violín y el arco se dará cuenta de que no tiene demasiada idea de tocar. Y sin embargo en el vídeo se dice que “ha estudiado durante 8 años y compagina sus conocimientos en el violí­n clásico con incursiones como DJ”. En fin, vosotros mismos.


Taylor Davis

Taylor Davis es otro fenómeno de Youtube, muy popular sobre todo entre los videojugadores y otakus, ya que se ha especializado en versionar melodías de videojuegos y de animes (dibujos animados japoneses), a menudo disfrazada como alguno de sus personajes. Aunque no es tan popular como Lindsay Stirling, las visitas a sus vídeos de Youtube se cuentan también por millones.

En este video interpreta uno de los animes mas populares entre los aficionados. ¡El ataque de los Titanes!


The Hot violinist

He dejado para el final un caso muy diferente. Es curiosa la historia de esta chica, una violinista totalmente opuesta a las que hemos visto ahora. Jenny O’Connor empezó a estudiar el violín a los 18 años, una edad supuestamente tardía, y oponiéndose a los consejos de dos profesores que le recomendaron que no lo intentara, ya que era demasiado mayor. Afortunadamente no les hizo caso y pasó unos años de mucho trabajo y dudas, en los que empezó a progresar y a tocar con grupos de estilo étnico. En 2008 alguien subió a Youtube un vídeo suyo interpretando en solitario un fragmento de The Gael, una de las canciones más famosas que aparecen en la película “El último mohicano”; le puso el título de “the hot violinist” y el vídeo se hizo viral. Su silueta a contraluz, su lánguida forma de tocar, su ropa zíngara y su plácida sonrisa sedujeron a miles de personas que lo compartieron hasta llegar hasta convertirla en un fenómeno.

Según cuenta ella en su página web, página que decidió llamar precisamente thehotviolinist ese vídeo cambió su vida y la decidió a dedicarse en serio a la música y a la pedagogía. Confiesa que probablemente no posee la mejor técnica del mundo, pero afirma saber más que casi todos sobre cómo aprender siendo adulto, y en su Manifiesto expresa su pasión por el violín, la comida sana y el ejercicio saludable.

A pesar de que le falta la soltura que dan los años, hay personas que transmiten al tocar y otras que no. El espectador tiende a identificarse y sentir lo que ve del intérprete además de lo que escucha. Jenny transmite y además me identifico con ella, como alguien que comenzó también tarde.

Este es el video que le cambió la vida.