Yehudi Menuhin fue un maestro total, no sólo en su dimensión musical sino, y quizás especialmente, en su ejemplo humano. Si tuviera que buscar un violinista al que escoger como ejemplo a seguir, tengo pocas dudas de que elegiría al maestro Yehudi Menuhin.

Y no tanto por que haya sido uno de los mejores de todos los tiempos, de lo que no hay duda, sino también por su trabajo en el ámbito de la pedagogía, por su defensa de las causas humanitarias, por su utilización de la música como herramienta para mejorar a las personas a través del fomento de valores que disminuyan la discriminación y fomenten la tolerancia.

En 1992 creó la fundación Yehudi Menuhin para, en sus palabras:

“Reconciliar al mundo es demasiado ambicioso, pero al menos se puede formar a los niños para ser respetuosos hacia las diferencias, que son lo único que nos permite aprender: Si todos fuéramos iguales, no podríamos ofrecernos nada unos a otros. Por eso no debemos temernos, tener miedo nos vuelve enemigos. Nos ha de empujar la necesidad de realizar nuestros sueños, que constituye el porqué de la vida. No deberíamos estar gobernados por el miedo a cumplir nuestras pesadillas”.

En Enero del 2003, la Fundación Yehudi Menuhin España fue galardonada, con La Gran Cruz de la Orden Civil de la Solidaridad Social, impuesta por S.M. La Reina


BIOGRAFIA:

Yehudi Menuhin niñoLo que animaba mi ambición de niño de tres años, no era tocar para mí, sino más bien lo que los demás deseaban escuchar y, así, forjar lazos entre los seres humanos.

Yehudi Menuhin nació en Nueva York el 22 de abril de 1916, comenzando a estudiar violín a los cuatro años de edad con Sigmund Anker en San Francisco, su primer maestro; y debuta a los 7 años con la Sinfonía Española. Posteriormente amplió sus estudios con Louis Persinger, que a los 8 años lo hace debutar profesionalmente. Su presentación en Nueva York con 10 años fue un fulgurante éxito que le sirvió para debutar en Europa en 1927.

“El sueño de mi infancia, por no decir mi sueño infantil, era que la paz podría llegar a ser realidad en la tierra, si un día consiguiera tocar suficientemente bien la “Chacona” de Bach en la Capilla Sixtina”.

En el viejo continente se pone en manos de George Enescu. Entonces descubrió que “interpretar equivalía a ser”, como reflejaría más adelante en su diario. Paulatinamente iría desarrollando y madurando sus criterios y valores más característicos, entre los que destacarán la capacidad de trabajo, la autoexigencia, así como una concepción del arte estrechamente interrelacionado con la vida.

“Recuerdo vivamente mi primera lección con Enescu. Mi madre me llevó a su casa y esperamos en el salón, al poco rato apareció el maestro con su violín y comenzó a tocar una Partita de Johann Sebastian Bach. Ahí verdaderamente comenzó mi amor por el instrumento.

Enesco no fue simplemente un profesor; de hecho nunca se consideró como tal. Fue la mano de la Providencia, la mano que me sostuvo y me aportó la inspiración.”

Yehudi Menuhin joven

En noviembre de ese mismo año presenta en Nueva York el Concierto para violín opus 61 de Beethoven bajo la batuta de Fritz Busch, convirtiéndose entonces en la portada de los principales diarios del país. Rápidamente se organizaron giras de conciertos por Estados Unidos, Berlín (1928) y Londres (1929). Su primera grabación fonográfica data de esta época.

“Es Picasso, creo, quien dijo que el verdadero arte debería curar el dolor de muelas. Tomé conciencia de esa terapia cuando, al interpretar el adagio del concierto de Bach en Mi mayor, vi sonreír a mi madre.”

En los años 30, Menuhin estudia simultáneamente con Enescu, cuya influencia en la estética musical del muchacho fue definitiva, y con Adolf Busch. Su madurez es tal que, cuando Fritz Kreisler renuncia a grabar el concierto para violín opus 61 de Elgar, del que era dedicatario, es Menuhin el elegido para realizar el registro fonográfico con el propio Elgar (75 años) a la batuta.

Su actividad en el bando aliado durante la Segunda Guerra Mundial lo llevó a dar 500 conciertos en diversos destacamentos de las tropas.

“En Bergen-Belsen en ese día de 1994, me sentí reconfortado por el hecho de que la naturaleza había prevalecido, pues la tierra, las plantas y los árboles habían cubierto las fosas comunes. No es que quisiera olvidar, pero no creo que sólo el sufrimiento deba apoderarse de un espacio.”

De esta época existe un film propagandístico en el que Menuhin interpreta el Vuelo del Moscardón y el Ave María de Schubert.

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“He tenido que vivir, sin duda, más separaciones que cualquier otro ser humano. Aún así, no dejo de tener la vista puesta hacia los caminos abiertos. Los olores del otoño y de las locomotoras a vapor se fundían en mi nariz con el soplo de la vida nómada que, empezando en octubre, duraba seis meses del año. Los olía como un potrillo huele los prados.”

Yehudi Menuhin madurezMenuhin asumió con gran valentía la defensa de Wilhelm Furtwangler cuando éste fue acusado de colaboración con el régimen nazi. El violinista no sólo publicó escritos al respecto, sino que en un acto extraordinariamente antipopular se convirtió en el primer judío en tocar con la Orquesta Filarmónica de Berlín, con Furtwangler al frente, tras el episodio nazi.

“Cuanto más viajaba hacia el Este, más me acercaba a mis orígenes, seguro de que encontraría en la India, la fuente original cuyas aguas, al correr hacia el Oeste, a lo largo de los siglos, nutren mis fuentes familiares de ideas, actitudes y músicas.

De la misma forma que los gitanos emanaban de esta tierra, ésta habitaba su música.”

Yehudi Menuhin YogaDesde 1959 Menuhin se instaló en Londres, haciéndose cargo del Festival Bath (1958-68), el Festival Windsor (1969-1972) y el Gstaad Festival. En esta época se sitúa el comienzo de su interés por el vegetarianismo y la cultura india.

“Por todas partes donde viajo, me siento a gusto, estimo a las gentes, los pueblos, los valores de todos los países. Ésta es mi fortuna, sin lugar a dudas. Me gustaría que más personas la compartieran, aunque la experiencia me enseña que mi actitud benevolente ha podido implicarme en grandes controversias, encendiendo las pasiones que precisamente intentaba apaciguar.”

En 1962 funda cerca de Londres la escuela superior de música que lleva su nombre.

“Siento mucho ver esa imagen reducida a la pequeña medida de un Estado único (Israel) y, no solamente lo siento, sino que lo temo.”

Durante los últimos años de su vida abandona el instrumento para dedicar casi todo su tiempo a la dirección orquestal.

“Mi orquesta y mi escuela han sido dos de las mayores alegrías de mi vida.”

Conocido también como humanista y filántropo, en 1960 recibió el Premio Nehru de la Paz y en 1992 fue embajador de buena voluntad de la Unesco.

“Probablemente, uno de los mayores logros es vivir hasta avanzada edad conservando la cabeza, el sentido de humor y el encanto.”

En 1996, Yehudi Menuhin terminaba su autobiografía con una larga oración, algunos de cuyos extractos se expone a continuación.

“Dirigida al que no conozco y nunca conoceré, al que está en mí y en el más allá, al que estoy ligado por amor, temor y fe: el Único y el Múltiple.

Ayúdame a conservar mi capacidad de asombro, entusiasmo y curiosidad. Permíteme despertar en todas partes el sentido de la belleza (…).

Concédeme entregarme, sin acritud, a mis aversiones particulares: los que explotan y los que corrompen (…).

Con los enemigos que pueda tener, ayúdame a distinguir entre lo reconciliable y lo irreconciliable (…).

Concédeme la inspiración que has dado a la humanidad. Anímame a venerar, a seguir esos ejemplos vivos (…): la iluminación del Cristo, de Buda y de Lao Tse, de profetas y sabios, filósofos y poetas, escritores y artistas, pintores, escultores, todos creadores y artistas, pero también los seres sin egoísmo, conocidos o desconocidos; los santos y las madres, los entusiastas y los humildes, hombres, mujeres, niños y niñas de todos los tiempos y de todos los lugares (…).”

Falleció en Berlín el 12 de Marzo de 1.999.

 

La carrera artística de Menuhin, desarrollada a lo largo de siete décadas, es una de las más espectaculares de nuestro tiempo. Como violinista, primero, y, luego, como director de orquesta, ha protagonizado las más importantes convocatorias de los principales escenarios internacionales, junto a los mejores solistas y formaciones orquestales.

Yehudi Menuhin and Stephan Grappelli

Menuhin con el mítico violinista de jazz Stephan Grappelli

Aliando la técnica irreprochable con una comprensión extraordinaria de la música, trabajó un repertorio muy amplio, de Bach, Ravel y Beethoven a la música de vanguardia, de la música barroca a las improvisaciones de jazz con Stéphane Grappelli. Le gustaba acompañar y dar a conocer todas las músicas.

Su fascinación por las distintas culturas lo llevará a tocar, tanto con Ravi Shankar, como con sus amigos cíngaros, cuya causa defenderá, destacando así que la búsqueda de la belleza y el compartirla con los demás son valores universales.

 

 

 

Yehudi Menuhin con Ravi Shankar

Con Ravi Shankar

A lo largo de toda su vida, Yehudi Menuhin se preocupó por las grandes cuestiones de este siglo: tan sensible a la educación como a los derechos de las minorías, convirtió en una cuestión de honor el concretar siempre sus acciones. Nunca dejó de librar combates por la música, la paz y la convivencia entre los hombres; ante todo, fue un humanista comprometido con la defensa de los derechos humanos. A lo largo de su carrera de músico emprendió sin tregua la defensa de los más débiles, lo que le valió numerosas distinciones, entre las que cabe destacar la de “Lord”, el Premio Mundial de la Paz en 1979, el Premio Nerhu de la Paz en 1960 y el Premio Príncipe de Asturias a la Concordia en 1997.

En 1945 intervino en el concierto de inauguración de la ONU y volvió a actuar en Alemania, preconizando la superación de las graves secuelas de la guerra. En numerosas manifestaciones públicas defendió la tolerancia y cooperación entre diferentes pueblos y culturas.

En 1992 promovió la constitución de la Fundación Yehudi Menuhin a la que asignó como cometidos prioritarios la integración social de niños desfavorecidos a través de actividades artísticas, la defensa de los derechos de las minorías culturales, el fomento de la tolerancia cultural y la creación de redes de cooperación internacional en los ámbitos de la educación y la cultura.

Con el paso de los años, se intensifica la inclinación a plantar semillas vivaces en la tierra de los jóvenes y, como contrapartida, recibir un flujo de vitalidad y esperanza que mantiene a la vez el deseo y el interés de vivir y actuar.

Links:

Recomendable: Documental: Menuhin: the violin of the Century

Fundación Menuhin

Fundación Menuhin España