Mi anterior publicación sobre cómo evitar las interacciones tóxicas con otros músicos causó impacto en las redes sociales. Y es que si alguna vez te cuesta sentirte a gusto en entornos con músicos o te preguntas sobre la diferencia entre trabajar con buenos músicos y músicos con buenas actitudes, sigue leyendo.

El artículo original se podría resumir en:

“No es malo establecer límites en función de las actitudes de las personas con las que estás haciendo música. Si los otros músicos no te hacen vibrar o te hacen sentir peor, puedes irte”.

Esto es aplicable tanto si eres principiante como si eres experto. Y hay dos factores que contribuyen en esta dinámica poco saludable, que son:

La cultura.

Estamos separados en comunidades con diferentes destrezas musicales y perspectivas. Cada comunidad promueve la enseñanza musical a su manera, de modo que los músicos se encuentran separados por un abismo de malentendidos; por ejemplo, músicos de jazz frente a músicos clásicos.

Psicología.

La inseguridad puede hacer que los músicos seamos reacios a las novedades. A menudo los expertos se sienten incomprendidos de modo que vencen esa sensación proyectándolo y alienando a los estudiantes. Cambiar la cultura puede influir en la psicología. Cambiar nuestra psicología puede influir en la cultura.

Mi propios Talleres de Cuerdas creativas están diseñados para crear un espacio seguro para un intercambio sano, de modo que, sea cual sea tu nivel de conocimiento en estilos no clásicos, teoría, improvisación y temas relacionados, puedas aprender nuevas destrezas mientras mantienes un estado psicológico positivo.

Cuando entras en una entorno musical nuevo para ti, es importante saber cuándo tocar y cuándo simplemente mirar y escuchar. Es importante equilibrar el deseo de participar en la refriega con el respeto por los expertos que están tocando. Por otro lado, si estás en el lado de los expertos y otras personas a tu alrededor están aprendiendo, debes encontrar la forma de que, por un lado aprendan, y por otro se sientan bienvenidos y partícipes.

Estos son algunos de los comentarios de personas sobre el artículo original:

“…Cuanto más nos centremos en lo que buscamos como artistas y “empresarios autónomos” y cuanto más fomentemos la comunidad de personas con las que disfrutamos, menos nos afectarán esos problemas”.

“…Cuando las personas (incluso las de éxito) se sienten inseguras, actúan de una manera rechazable… En realidad esto es más por su propia yo crítico o por estar preocupado por mantener su posición/reputación como autoridad.”

Neil Gilfillan, un maestro violonchelista con estupendos vídeos que promueven la creatividad a partir de los estudios del Método Suzuki, preguntó:

“¿Qué podemos hacer para que los músicos de todos los niveles se sientan bienvenidos, a gusto, y desarrollen esa cultura?”

Algunas de las respuestas:

De la violinista y educadora canadiense Erin Foreman:

“Para los principiantes en un nuevo entorno es útil tener un repertorio de formas de participación que garanticen el éxito, que se puedan adaptar al nivel de cada uno y que sean aceptables por todo el grupo, o que proporcionen un marco de referencia a la persona que no está muy segura de cómo comportarse… Simplemente un poco de apoyo es realmente útil a veces.”

Acerca de esto, Neil escribió comentando su primera experiencia en el Taller de Cuerdas Creativas, como:

“se me acercaron con una gran sonrisa y me dijeron que tenían una tabla que podía leer… y cuando me puse nervioso me animaron a ir apor ello y que sería divertido. Tenían razón, y desde entonces los he visto animar a músicos de todos los niveles que se veían atascados, con la misma actitud.”

En resumen: ya sea aprendiendo o enseñando, todos tenemos la responsabilidad de ser respetuosos y amables. Solo porque alguien sea un gran músico, no hay que permitirse ser irrespetuoso. Podemos admirar a alguien por sus habilidades, pero al final del día, la actitud es más importante.

Más información:

Christian Howes web