Ya tengo en mis manos los dos primeros volúmenes del método O’Connor de aprendizaje de violín. Llevaba bastante tiempo queriendo hacerme con él, pero lo cierto es que no es fácil desde España y sólo he encontrado una tienda on-line que me lo enviara. Un mes ha tardado pero al final llegó sin ningún percance.

Y es que este método, que conocía por referencias desde hace tiempo, y del que ya escribí un artículo introductorio, me interesaba especialmente porque, a diferencia de la mayoría de métodos, libros de ejercicios o sistemas de aprendizaje de técnicas, no está basado en la música clásica ni su objetivo es dominarla, sino que, para enseñar los fundamentos del instrumento, se basa en la música popular norteamericana, con una rica tradición de interpretación de violín. Y ya he comentado a menudo cuánto me gusta el folk anglosajón.

En esencia, el método O’Connor está muy claramente inspirado por el método Suzuki. Al igual que el famoso método japonés construye, mediante canciones de dificultad creciente, un sistema basado en la escucha frecuente, la repetición y la inclusión progresiva de cuestiones técnicas.

Como en realidad Mark O’Connor lanzó su método (aparte de para enriquecerse), para competir con el método Suzuki (es simplemente terrorífico las barbaridades que este señor ha proferido sobre el método Suzuki en general y sobre Shinichi Suzuki en particular), voy a analizarlo incidiendo de forma especial en aquellos aspectos que diferencian a ambos. Y es que, si leemos los 8 principios del trabajo de O’Connor, vemos que bastantes de sus fundamentos se basan en los que fomenta el método japonés.

Estos son los ocho fundamentos en los que Mark O’Connor basa su trabajo.

Ocho principios del Método de violín O’Connor.

  1. Escucha. Escucha los audios de referencia cada día. Desarrollar una buena técnica de violín depende del entrenamiento del oído. Canta o tararea los temas, con letra o sin ella. Escucha tus músicos favoritos cómo interpretan música.
  2. Práctica. Intenta practicar todos los días. No hay otra alternativa a pasar tiempo con el instrumento. Este método es accesible para estudiantes desde los 3 años en adelante. Una buena regla es practicar 5 minutos al día por cada año de la edad que tengas hasta los 12 años. Una hora diaria producirá una progresión firme. Practicar más tiempo hará que avances más rápido y mejorará tu sensibilidad artística y física.
  3. Progresión. Estudia las canciones en el orden que aparecen. Están ordenadas cuidadosamente añadiendo capas de nuevas capacidades sobre las ya fijadas. Sigue tocando lo ya aprendido. Este método es acumulativo, no sólo lineal. Practica cada pieza hasta que te resulte fácil, no sólo hasta que sea correcto.
  4. Ejercicios. Los ejercicios pedagógicos deben complementar el estudio de las canciones. Algunos de estos materiales se incluyen en las “learning pages” así como gráficos a lo largo de los libros. Tu profesor también te ayudará a localizar los puntos de progresión de cada pieza y ayudará creando ejercicios de práctica puntual cuando sea necesario. Los dedos se muestran en las primeras canciones (recomendaciones sobre el cuarto se indicarán también más adelante).
  5. Ejecución. Toca con las grabaciones de referencia de acompañamiento. La música es un lenguaje, y se aprende mejor imitando a alguien que habla ese lenguaje. Copiar mi entonación, tono y fraseo desarrollará un buen fundamento para futuras interpretaciones y tu propia creatividad. Los audios de acompañamiento de piano se incluyen también en mis grabaciones de referencia para desarrollar un control independiente de la línea de solo, y la capacidad de tocar junto a otros. Estos audios pueden usarse también como acompañamiento para interpretaciones cuando no hay acompañante físico. La partitura de acompañamiento de piano también está disponible.
  6. Pertinencia. Familiarízate con el contexto histórico de cada pieza. Adquirir conocimiento sobre los muchos estilos de música que conforman nuestra herencia musical proporciona una coherencia a nuestro propio desarrollo musical. Los estudiantes que adquieren este hábito a edad temprana desarrollan un certero conocimiento de la historia de la música y de su apreciación, y los convertirá en músicos más completos.
  7. Creatividad. La creatividad individual se ve alentada desde las primeras fases del aprendizje mediante la inclusión de sugerencias de improvisación en las páginas de instrucción. Entender la forma musical y como se estructura una canción u obra musical se apoya añadiendo las letras, los fragmentos del tema y los símbolos del acorde (progresión armónica). Esto resulta muy importante también en el aprendizaje de la improvisación. La adquisición de un sentido de la armonía se apoya también con la inclusión de duetos que pueden ser tocados por el profesor o por un estudiante más avanzado.
  8. Expresión. Te presento a Fiddle boy. Aparecerá aquí y allá en los primeros libros. Creé esta caricatura hace años para ayudarme a describir cómo fue interpretar “The Fiddle Concerto” con orquestas sinfónicas por todo Estados Unidos. Me descubrí queriendo comuncar el lenguaje y expresión de la música tanto como de las notas y la técnica. Es un coleguita, un ayudante, que hace todo de un modo un poco diferente. Le encanta expresarse, como podrás ver por su divertido peinado y su forma de tocar. Fiddle Boy quiere ayudarte a descubrir las emociones de las piezas para que puedas expresar tus propios sentimientos a través de la música que has aprendido.

Mark O’Connor, 2009

Al igual que con el Suzuki, El Método O’Connor ofrece diversos cursos y campus para formar profesores que así pueden ser “profesor certificado”. Lamentablemente sólo se imparten en EE.UU, de modo que si queréis presentaros como profesor O’Connor “pata negra” tendréis que viajar y hacer un curso para obtenerlo.

La parte buena:

  • Utiliza el color en muchas páginas (aunque no lo aproveche tanto como podría como herramienta pedagógica).
  • Las partituras incluyen los acordes de cada tema, lo que es una gran idea. Es frustrante que no haya ninguna versión o anexo del método Suzuki que lo incorpore, pero Mark O’Connor conoce la importancia de saber la progresión armónica para un violinista que no quiera limitarse a leer maquinalmente una partitura, y lo ha incluido en todos los casos.
  • Los audios de música son de libre acceso en la web del método.
  • Muchos temas se incluyen con variaciones de dificultad variable, lo que enseña al alumno que la música no es algo cerrado y fijo como parece sugerir la música clásica, sino que se pueden hacer versiones, y se anima a incorporar improvisaciones e ideas personales.
  • El método introduce entre los temas diversas explicaciones sobre compases, tonalidades, diferentes signos, movimientos de arco, etc., que complementan y enriquecen el aprendizaje de cada canción.
  • Introduce técnicas modernas, como el “chop”, que no recogen otros métodos. En el volumen II ya se incluyen las primeras instrucciones para “chopear”.
  • Hay temas que incluyen versión a dos violines, para que toquen alumno y profesor juntos. Aunque el método Suzuki tiene publicaciones complementarias que incluyen esta característica, es de agradecer que aquí los encontramos en los libros principales.
  • Muchas piezas no solamente están explicadas técnicamente, sino que también hay sugerencias sobre la expresividad, las emociones u otras sugerencias de estilo que despiertan la imaginación para tocar con los sentimientos en mente, no sólo la técnica.

Menos bueno:

  • El diseño es algo tosco. Incluso las portadas están diseñadas con un clip art pixelado.
  • Sólo he repasado los dos primeros volúmenes, tal vez luego cambie pero, al estar basado mayoritariamente en temas tradicionales americanos, hay poca variación armónica en los temas; casi siempre está en modo mayor y con muy pocos acordes.
  • Por el mismo motivo, hay poco espacio para formas de tocar muy legato o muy piano.
  • En volúmenes avanzados se incluyen temas clásicos, pero su aparición es muy escasa en comparación con su importancia relativa en el desarrollo de la técnica del instrumento.
  • Aunque los dos primeros volúmenes vienen con un CD de audio incluido, el resto ya no los incluye, y debemos extraerlos de la web. Esto no sería un problema, pero lo cierto es que todos tienen el mismo precio, lo que no me parece muy justo.
  • Aunque en los libros en sí no aparece, parece ser que se supone que en las clases con el profesor se debe realizar una especie de plegaria, una Promesa de Lealtad a valores musicales americanos, escrita por el propio O’Connor, y este compromiso se debe recitar todos los días antes de comenzar a practicar. O al menos esa es la idea original.
  • Sólo está en inglés.
  • Es difícil hacerse con él en España, y tampoco hay aquí (que yo sepa) profesores formados y con el certificado para impartir el método.
  • Si lo que te gusta realmente es la música clásica, este no es tu método.

Conclusión:

Tengo que decir que esta publicación me ha gustado mucho. Soy fan del bluegrass y el old time americano, y siempre he admirado a Mark O’Connor como músico e instrumentista; su talento es innegablemente inmenso y su idea de desarrollar un método que tenga en cuenta las músicas populares como trampolín de entrada al conocimiento del instrumento, una propuesta muy bien pensada. Porque, aunque se basa mayoritariamente en el tipo de música con el que él aprendió, toca otros estilos como, entre otros, el blues, el ragtime, el jazz, el gospel e incluso (de forma escasa y a regañadientes) a algunos fragmentos de música clásica europea.

Y es una pena que, siendo tan encomiable la idea y tan bien planteado el desarrollo del trabajo, esté tan impregnado de una especie de chovinismo americano. No tan visible en los libros en sí, pero muy presente en los escritos y artículos que Mark ha ido publicando en diversos medios. Desde una rabiosa campaña en contra del maestro Suzuki, al que acusa de fraude absoluto (incluso aunque su método copie una gran cantidad de ideas del japonés), a una constante y cansina proclamación de los valores de la música americana, como si sufriera algún complejo de inferioridad frente a la gigantesca presencia en el mundo del violín de la gran tradición clásica europea. Claro que eso no lo notaréis quienes simplemente estáis enseñando o aprendiendo con los libros.

Para resumir:

  • Si eres aficionado a la música popular, quieres enseñar o aprender estilos fuera del ámbito clásico, te interesa la improvisación, este puede ser tu método de referencia.
  • Si lo que te llevó al violín es la música clásica, probablemente te convendría seguir con métodos más tradicionales.

Por si os interesa adquirirlo desde España sólo lo he encontrado en la web Elderly.com (abajo tenéis la referencia). Si vosotros tenéis algún otro lugar que también lo suministre no dejéis de ponerlo en los comentarios.

Hasta el momento hay publicados cinco volúmenes del método, pero creo que en años sucesivos se irán publicando volúmenes más avanzados, y seguramente también otros productos complementarios. Las versiones para chelo y viola también han empezado a editarse, los raritos que tocáis esos instrumentos tenéis hasta el volumen 2.

Y también es posible encontrar libros de dúos y conjuntos de cuerda basados en el método.

Fuentes:

Dónde comprar el método desde España: