O quizás es mejor, cantantes que se acompañan del violín. Tocar el violín en solitario puede ser un poco ingrato. Una sola línea melódica, sin acompañamiento, sin apenas armonía salvo la que nos procuramos con algunas dobles cuerdas o acordes. Es como ser cantante y cantar todo el rato “a capella”. Por eso es tan bueno tocar en grupo, con cualquier otro tipo de instrumento, o incluso con acompañamientos pregrabados.

Pero eso no siempre es posible así que hay violinistas que buscan otras soluciones, como las que brinda la tecnología, que nos permite grabarnos algunos loops que utilizaremos inmediatamente para hacer nuestras líneas melódicas por encima. Esto es hasta cierto punto limitado (al final, una rueda de acordes o motivos puede llegar a ser repetitivo), pero abre más posibilidades. Y otra posibilidad aún más valiente es la de cantar a la vez. Y ya el colmo hacer las tres cosas a la vez, o incluso intercalar otros instrumentos.

Hoy os traigo a unos cuantos violinistas que cantan, o cantantes que se acompañan del violín, o multi-instrumentistas entre cuyas herramientas se incluye el violín. Algunos son muy buenos técnicamente con el instrumento, otros no tanto, pero todos han buscado ampliar su capacidad de expresión no limitándose a tocar.

¿Os atreveréis a intentarlo?

David Wong

Este es uno de esos violinistas 2.0, que hacen muchas versiones de éxitos pop actuales (“covers”, lo llaman), suben sus vídeos a youtube y tienen popularidad en la red. Su particularidad es que en algunos temas se atreve a cantar, acompañándose de forma bastante correcta con el violín mediante chops, dobles cuerdas, etc. Entre sus temas, el que más me ha gustado, es esta versión de ese temazo de Bill Withers que se llama Ain’t no sunshine.


Bella Hardy

Bella Hardy es una cantautor a a folk británica con un estilo muy particular. Aunque es más cantante que violinista, alterna el violin y la voz, y a veces, como en este caso los combina al mismo tiempo. Os llamará la atención la forma absolutamente rústica  de esgrimir el instrumento y el arco (a los educados en la postura clásica perfecta os va a dar un poco de grima pero tranquilos, en el folk se hace a menudo), en una rotunda declaración de intenciones: el fiddle no va a ser nunca un instrumento de lucimiento, sólamente un humilde acompañante. A pesar de su aparente falta de pretensiones, o quizás gracias a ella, me gusta su música, en buena parte obra suya, me gusta su estilo frágil y delicado y el aroma celta tradicional que desprende, sin dejar de ser muy personal, con esas armonías a veces un poco disonantes.

Fue nombrada cantante folk de 2014 por la BBC.


 

Casey Driessen con Jesús Fernández

Intentando que se me pegara algo de su talento.

Casey Driessen

Bueno, esto ya son palabras mayores. Casey Driessen es un portento del violín, con el que hace toda clase de diabluras que habrían hecho las delicias de Paganini. Casey proviene de la, en principio, modesta música bluegrass, pero ha evolucionado hacia multitud de estilos que ha sabido dominar y hacer suyos con pasmosa habilidad. No se arruga frente al jazz, el blues, el funk o lo que sea. Sus dobles y triples chops son ya legendarios y muchos intentan imitarlo, cosa en mi opinión imposible. Tuve la suerte de verlo en Madrid y es todo un espectáculo ver cómo él solo, con su monstruosa pedalera, su micrófono para cantar y su violín de cinco cuerdas, puede crear tanta buena música y con tanto facilidad. Es famosa su versión de Billie Jean de Michael Jackson realizando él sólo todos los instrumentos con el violín. Por su último disco, The Singularity, fue nominado nada menos que a un premio Grammy. En este caso sólo voy a poner este pequeño tema que le grabaron en el backstage de un festival de música, en el que muestra sus verdaderas y más puras raíces.


Owen Pallet

Y aquí un ejemplo de que el violín puede ser también moderno, en el sentido que ahora se le podría dar al gusto de los hipsters. Y el caso es que este canadiense, Owen Pallet, tiene mucho talento. Aun sin ser un virtuoso, sabe sacarle mucho rendimiento y sonidos originales a su violín; como sus compañeros de este artículo, lo combina cantando a la vez, con sus propios loops, creados con el violín, alternando con el teclado, etc. Ha colaborado con grupos como Arcade Fire, Beirut o The Last Shadow. Enfin, si tenéis algún amigo moderno podéis llevarlo a escuchar a Owen Pallet para que vea que el violín mola. Estuvo hace poco en Madrid y Barcelona, y por las críticas que he leído, parece que dejó a todo el mundo encantado.

En este vídeo le vemos “cantando bajo la lluvia” aguantando con estilo un chaparrón sin preocuparse de que se le pueda estar estropeando el violín. Bravo por él.


Andrew Bird

Otro músico indie por el que tengo debilidad, y de hecho le dediqué un artículo anterior. Es un músico con una larga trayectoria que ha navegado por diferentes grupos y estilos pero siempre manteniendo una personalidad muy especial. Aunque comenzó como violinista con grupos jazz, a partir de 1996 inició su propio camino mezclando otras influencias folk o blues. En 2003, con otro nuevo grupo, prácticamente abandonó el jazz y comenzó su andadura de rock indie. Por el camino aprendió a tocar también la guitarra y se convirtió en un gran silbador.

Como a muchos otros, el uso de la tecnología le permite desarrollar actuaciones en solitario ningún problema.


Lissa Schneckenburger

La verdad, no sé mucho de esta cantante y violinista folk de Nueva Inglaterra, pero me ha interesado mucho su vídeo explicativo sobre cómo intentar compatibilizar el canto con el acompañamiento del violín de una forma sencilla. Aunque está en inglés, creo que si tenéis un poco de conocimientos del idioma, podéis entender bastante bien sus explicaciones. En definitiva, buscar los acordes de los temas, simplificarlos a fondos de dobles cuerdas (o incluso notas simples tenidas), principalmente en las cuerdas graves, memorizarlos junto con la melodía. Hay que ir frase a frase, acorde a acorde con su correspondiente melodía para memorizarlos de tal manera que salga hasta dormidos.

Otra opción que ella no menciona es que trabajemos con un patrón de ritmos, sobre todo chops, que marquen nuestro acompañamiento, sobre todo en temas rápidos o enérgicos.

Podéis pasar al minuto 2 directamente para escuchar las explicaciones de Lissa.

Fotografía destacada de Andrew Bird: © Dani Cantó.  Algunos derechos reservados