Pienso a veces que el violín quiere hacerse voz humana. Por la naturalidad con la que a menudo interpreta obras concebidas para ser cantadas,  aportándoles nuevos matices pero igual emoción. Le falta la letra pero ¿cuántos entienden la letra de un aria?

Ombra mai fù (Nunca hubo sombra…) es el aria de apertura y probablemente el fragmento más bello de la ópera Jerjes de George Friedic Händel, aunque realmente este fragmento es en realidad una adaptación a partir de una composición original de Giovanni Battista Bononcini, compositor y violonchelista barroco italiano del siglo XVII, tremendamente popular en su época aunque hoy eclipsado por otros grandes como el propio Händel.

A pesar de su inicial fracaso en su estreno en Londres, con los años, y con razón, ha llegado a convertirse en una de las arias más famosas de la historia.

La acción se desarrolla en la Persia del año 480 aC y está inspirada en Jerjes I, rey de Persia, el protagonista de la invasión de Grecia durante la Segunda Guerra Médica. Para el que no lo recuerde, Jerjes fue el sátrapa al que se enfrentó Leónidas y sus famosos 300 espartanos en las Termópilas. Aunque aparenta ser una melodía eminentemente romántica, en realidad el rey le canta sencillamente a la sombra de un platanero, que le proporciona mayor placer y emoción que ninguna de sus riquezas.

Escrita y cantada para un castrato, al gusto de la época, hoy en día es interpretada por una mezzo-soprano, un contralto o un contratenor. Y por supuesto, por violinistas que intentan hacer cantar a su instrumento con el mismo sentimiento. A menudo estas interpretaciones a cargo de instrumentos nombran la pieza simplemente como “Largo”.

Os dejo esta versión del violinista húngaro Antal Zalai, probablemente no es la mejor versión de violín, pero de su vídeo me encantan estos primerísimos planos, en los que vemos cómo se prepara mental y emocionalmente, mientras una gota de sudor resbala por su cuello (¿calor, nervios, emoción…?) y la cámara sigue la ejecución sin ningún artificio.

Pero no os podéis quedar sin escuchar una buena versión cantada. Y no conozco otra mejor que la de Cecilia Bartoli, en una grabación incluida en su fantástico disco dedicado a los CastratiSacrificium, junto a la fantástica agrupación especializada en música barroca Il Giardino Armonico.

Otra recomendación: la composición original de Bononcini en que se basó Händel, interpretada por Simone Kermes. Podéis pasar al segundo 50, sino queréis escuchar la entrevista previa.

 

Tiernas y hermosas hojas
de mi plátano amado,
deja que el destino sonría sobre ti.
Nunca pueden los truenos, rayos y tormentas
molestar a tu querida paz,
ni tampoco puedes ser profanado por el viento.

Nunca fue una sombra
de cualquier planta
más querida y más encantadora,
ni más dulce.

 

Os dejo la partitura para violín y piano.

Descargar (PDF, 265KB)


Podéis comprar una versión impresa en esta recopilación:

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Classical Pieces Vol. 1
Edited by Hermann. Violin & Piano Albums. Collection. Edition Peters #EP1413A. Published by Edition Peters (PE.P01413a).