Hoy os traigo un interesante artículo sobre el valor como inversión de los instrumentos antiguos, probablemente “el secreto mejor guardado del mundo financiero”, de mano Solé Luthiers, casa especializada en estos instrumentos.

SOLÉ LUTHIERS

Introducción: una nueva era para el mercado de la música

“En materia de inversión, nada supera a un violín antiguo”.

Así comienza Ivan Hewett, prestigioso periodista musical de The Daily Telegraph, su esclarecedor artículo Auction where musicians, not financiers, call the tune publicado en este diario el 7 de noviembre de 2014 a propósito del emergente negocio de la compraventa de instrumentos antiguos[1]. Otros bienes son susceptibles de incrementar su valor de mercado o depreciarse, pero no es el caso de ciertos instrumentos musicales considerados obras de arte. ¿Entonces cuáles son las razones que han obstaculizado el aperturismo mercantil de este sector? Si bien nadie se atreve a cuestionar las ventajas de adquirir un Picasso o un Manet, el arte de la lutería todavía no se ha colocado, aún en pleno siglo XXI, en el punto de mira de los compradores de arte. A continuación intentaremos explicar el fenómeno y ofrecer un panorama de la que es, a día de hoy, toda una revolución en el modelo comercial de las grandes inversiones.

Con el boom económico de los 90 los bienes inmuebles se consideraron un activo seguro, pero al llegar la crisis de 2007 esta percepción quedó desmantelada por la catástrofe del sector. Si bien entre 2005 y 2012 el oro se antojó el milagro de la inversión, hace dos años caería en picado ante la perpleja mirada de los agentes financieros. Si bien las acciones “A” gozan de buen pronóstico a largo plazo, a corto resultan inquietantemente volátiles. Con el azote de 2008 cayeron un 30 % y doblaron esa bajada al año siguiente.

Si comparamos este escenario con el emergente mercado de los instrumentos musicales –violines, violas, chelos y sus arcos– resulta difícil no rendirse a la evidencia: si hay un bien material con visos de establecerse sólidamente en el mercado y a prueba de bandazos bursátiles, éste es el instrumento musical de alta gama. Un estudio citado por el Economist dejaba clara la cuestión: entre 1980 y 2011 –hablamos de más de tres décadas– la tasa de retorno anual de un Stradivarius ha sido del 15’4 %, no acusando durante ese período las repentinas fluctuaciones que habitualmente ponen a prueba el temple de los inversores.

Para entender las razones que explican por qué los instrumentos musicales antiguos siguen siendo a día de hoy el secreto mejor guardado del mundo financiero, hay primero que considerar la historia e idiosincrasia de la lutería: por tradición, el anticuado universo de los fabricantes y vendedores de instrumentos ha permanecido ajeno y hermético al sector financiero, medrando casi endogámicamente a través de la interacción de los conoisseurs que lo han consolidado desde la época de los primeros Stradivari. Hasta hace poco sólo existía un puñado de intermediarios en Europa y América que mantenía el contacto directo con vendedores y compradores, pero la deriva que está experimentando el negocio es prueba suficiente de un hecho: su internacionalización.

“Los grandes violinistas de la Historia, desde Nicolò Paganini a Jascha Heifetz o de Ruggiero Ricci a Itzhak Perlman han tocado instrumentos italianos del siglo XVIII.”

The Guarneri Society

La inversión definitiva: los instrumentos antiguos italianos de cuerda frotada.

Los violines constituyen una inversión inmejorable y carente de riesgo. Por un lado, la oferta se está reduciendo debido a que ciertos bancos o fundaciones están comprando piezas del máximo valor y es improbable que éstas vuelvan a formar parte del mercado. Por otro lado, la demanda se halla en creciente aumento a medida que nuevos países entran en el mercado. Esto es especialmente sintomático en el caso asiático, ya que en países como China alcanzar la excelencia interpretativa al violín es una forma de equipararse a Occidente en términos culturales. Primero fue Japón, que ya posee 35 Strads, luego Corea del Sur y un poco después Taiwan. Se estima que en China hay unas 30 millones de personas aprendiendo a tocar el violín y habiéndose introducido ya allí la venta de Strads, es previsible que en poco tiempo empiece a percibirse una actividad sintómatica en el mercado. Un escenario que no deja dudas sobre la emergencia de la compraventa asiática.

En particular, el clima comercial de la venta de instrumentos de Antonio Stradivari y Giuseppe Guarneri del Gesù se ha intensificado de manera exponencial durante los últimos años. Al existir una desproporción considerable entre la creciente demanda y la oferta, el mercado del violín se encuentra hoy en día más fuerte que nunca.

Como puede comprobarse en las siguientes gráficas, los instrumentos italianos de colección no sólo han visto incrementado su valor de manera estable durante los últimos cincuenta años sino que éste nunca se ha depreciado –algo bastante más significativo–; es más, de acuerdo con el Índice Dow Jones [IDJ], el mercado de los instrumentos históricos ha superado en valor al de los metales preciosos en un porcentaje considerable, detectándose un aumento del 19.400 % en los violines frente al 1.800 % de los metales preciosos y el IDJ.

Análisis de mercado:

Precios de violines  STRADIVARI comparados con los precios del oro, plata y platino y el índice Dow Jones 81960-2014).

Picture1

El factor diferencial que contribuye a incrementar la demanda y el valor de estos exquisitos violines con respecto a otros bienes mercantiles es su funcionalidad. A diferencia de los metales preciosos o los stocks, la mayoría de estos instrumentos se han mantenido activo desde el momento de su creación y resultan absolutamente indispensables paras aquellos músicos que desean progresar en su carrera, como sucede en el caso de los mejores solistas internacionales como en el de los miembros de las principales orquestas. Estos violines, violas y chelos son disfrutados por millones de melómanos en todo el mundo a través de los conciertos y las grabaciones que estos artistas llevan a cabo.

Análisis de mercado.

Precios de violines Stradivari – comportamiento bursátil. comparados con los precios del oro, plata y platino y el Índice Dow Jones. (1960-2014)

Picture2

Recientemente, las adquisiciones más potentes dentro del mercado de los instrumentos han procededido de Rusia, Europa, Taiwan y Estados Unidos. Como decíamos antes, no cabe duda de que China se sumará en breve a este mercado gracias, en buena parte, a la extensa cantidad de extraordinarios artistas que está produciendo así como a la bonzanza económica que disfruta y que le está deparando una importante acumulación de capital. Una vez los chinos empiecen a comprar instrumentos, el precio de éstos se disparará en muy poco tiempo y a gran velocidad. Hoy en día, las condiciones del mercado de los grandes instrumentos antiguos son similares a las que existían cuando los japoneses comenzaron a adquirir instrumentos de colección hace treinta años, lo cual ocasionó entonces un aumento dramático del precio. La única diferencia con respecto al presente es que la tasa de incremento tenderá a elevarse de manera vertiginosa debido a que la disponibilidad de los instrumentos es cada vez menor. Cada año, algunos de los mejores violines del mundo son adquiridos por instituciones que preservarán estas piezas durante generaciones enteras. Si a esto le añadimos el hecho de que todos los años algunos instrumentos son robados o sufren daños irreparables, la conclusión es que estamos tratando con un producto irreemplazable y cada vez más infrecuente cuya escasez y funcionalidad hace de él una inversión sin parangón a corto, medio y largo plazo.

Hace unos años, la Fundación Chi Mei de Taiwan anunció una inversión de 500.000.000 de dólares en violines históricos. La Japan Music Foundation, que pasa por ser una de las entidades comercialmente más activas en la compra de instrumentos antiguos de los últimos años, continúa añadiendo instrumentos musicales de sumo valor a su colección. Resulta altamente improbable que estos instrumentos acaben revendiéndose en el futuro.

El caso de los intrumentos históricos es el mismo que el del coleccionismo de arte: numerosas pinturas italianas fueron adquiridas a principios del siglo pasado por parte de coleccionistas privados y pinacotecas públicas y éstas no han vuelto al mercado durante ochenta años. Es de esperar que en el ámbito de los instrumentos antiguos se acabe produciendo una situación similar o idéntica a muy corto plazo.

La experiencia de Jonathan Moulds, Director Ejecutivo de Merrill Lynch International y presidente europeo del Banco de América hasta hace un par de años, es muy significativa al respecto: cuando en 2000 aquirió un Guadagnini por “un precio nada despreciable”[2] no imaginaba que quince años más tarde esa cantidad se volvería ridícula al lado del 1,5 millón de dólares que representa su tasación actual. En ese momento las pocas dudas que podía albergar sobre su potencial bursátil quedaron totalmente despejadas:

“Disponía de stocks del Banco de América y me pareció buena idea diversificar. Así que empecé a comprar mejores instrumentos, y después, los mejores de entre los mejores. Tras analizar comparativamente los precios de 17 Strads y Guarneris desde la Segunda Guerra Mundial, los resultados indicaban que el retorno era del 13 % al año, un percentil verdaderamente fenomenal. Especialmente en cuestión de cantidad-riesgo, es un índice muy significativo, ya que se trata de un mercado en expansión con una oferta decreciente. Cuando percibes esa cuantía de retorno por parte de una posesión convencional esperas una enorme volatilidad, pero no consta un período histórico donde los violines hayan sufrido un receso significativo. Ha habido algunas fases de leve inestabilidad, pero eso en el peor de los casos”.

Aunque Moulds se niega a confirmar la cifra total de violines de su colección, la suya es una de las más importantes del mundo.

Picture3

Violin Advisor, LLC

Los violines de Antonio Stradivari representan la joya de la corona del mercado de los instrumentos antiguos. Entre 1980 y 2011, la media anual de los precios de venta en subasta de estas piezas ascendió a una tasa del 15,4 %. Un porcentaje que refleja la venta en 2011 del Stradivari “Lady Blunt” de 1721 por 15.8 millones de dólares, superando el récord de 3.6 millones establecido el año anterior. El precio de mercado de los violines Stradivari se sitúa entre los 9 y los 10 millones $.

Picture4

Violin Advisor, LLC

Los instrumentos de Nicolo Amati están considerados los más valiosos y refinados de toda la producción familiar, que se extendió durante doscientos años. Desde 1980, los precios de estos instrumentos han crecido a una tasa anual del 8.6 %. Comúnmente, los violines de Nicolo Amati alcanzan los 600.000 $.

Picture5

Violin Advisor, LLC

Los precios de subasta de los violines Guadagnini han experimentado una media de crecimiento anual del 9.5 %. Los mejores ejemplares de este constructor suelen venderse en torno al 1.5 millón $.

Actualmente se estima que existen un total de 550 Stradivarius en el mundo, sumados a los 150 extraordinarios Guarneri del Gesù que este preeminente lutier cremonés fabricó durante su carrera. De ahí los extraordinarios precios que pueden alcanzar estos instrumentos. Como botón diremos que en 2012 se vendió el Vieuxtemps-Stoutzker por la significativa cifra de 16 millones y pico de dólares.

Existen actualmente en torno a 10.000 instrumentos italianos de “calidad superior” en todo el mundo. Pero al tiempo se ha de tener en cuenta que se ha reducido el número de lutieres. Pongamos por caso el de Pietro Guarneri de Mantua, quien creó tan sólo alrededor de 50 piezas. Piezas increíbles y maravillosamente realizadas que, si bien no poseen la calidad de un Strad o un Del Gesù, se demandan y buscan tanto como éstos.

Además, otra característica positiva de este mercado en comparación con otros huérfanos de especialistas, es que aquí los compradores no quedan a merced del caveat emptor que ofrecen los dudosos pronósticos de los consultores financieros. Las nuevas empresas gestionadas por especialistas ampliamente versados en la tasación, evaluación, reparación y venta especializadas de instrumentos antiguos, se ponen a disposición del comprador interesado como intermediarios óptimos para soslayar el tipo de prácticas fraudulentas y especulativas que tanto prosperan en otros mercados por la falta de diligencias arbitrales al respecto.

El “factor intérprete” y las ventajas de la filantropía.

Pero al margen de las cifras y las consideraciones puramente económicas, las ventajas de poseer un instrumento antiguo no son cuantificables en términos materiales. Y es que, en última instancia, la coherencia y estabilidad de este mercado están íntimamente vinculadas no solo al coleccionismo sino también a la necesidad real de que los músicos, con y sin recursos, puedan ser dueños de un instrumento que magnifique su talento como intérpretes.

Entre ellas, la primera a considerar es el denominado “factor intérprete”. Muchos instrumentistas internacionales, debido a su baja percepción salarial, encuentran difícil acceder a la compra de un instrumento de calidad. Y aquí se abre otra ventaja única en relación con la compra de instrumentos de alta gama: la cesión. Al ceder un determinado y valioso instrumento a un intérprete con proyección internacional, los instrumentos incrementan su valor. Quedan indefectiblemente asociados a la “marca de calidad” del músico, pues gracias a las giras y grabaciones adquieren un incomparable valor histórico y artístico que redunda indefectiblemente en una estimación más elevada de su valor de mercado. Este tipo de cesiones no sólo se llevan a cabo por parte de compradores privados; muchas orquestas también invierten en la compra de instrumentos de primer orden con el propósito de cederlos a solistas de prestigio y así incrementar su valor histórico.

El hecho de que Moulds sea uno de los mayores coleccionistas de violines del mundo no constituye la única marca de su prestigio. Al contrario, Moulds es más conocido y respetado entre lutieres, vendedores y músicos de todo el mundo por ceder sus instrumentos a intérpretes de primera fila, como Nicola Benedetti –quien cuenta con un Stradivarius conocido como Gariel–, Caroline Goulding –Stradivarius de 1720, General Kyd–, Arabella Steinbacher –un Del Gesù Jarnovitch de 1704–, Chad Hooper –un Stradivarius de la “época dorada”–, los violines principales de la Sinfónica de Londres y la Camerata de Manchester –equipados, respectivamente, con Guadagninis y Stradivaris–. El placer de mantener contacto con los instrumentistas, como aseguran repetidamente los propietarios de este tipo de instrumentos, así como el poder contribuir con ellos a que solistas de categoría perfeccionen su arte, constituyen dos de las muchas ventajas del coleccionismo.

Otra de ellas es la restauración: en colaboración con los mejores lutieres, coleccionistas como Moulds consideran incomparable la sensación de comprobar cómo estos expertos son capaces de restituir las virtudes de un instrumento hasta que alcanza, en todos sus aspectos, la gloria original por la que fue ensalzado con admiración entre los profesionales del gremio.

“La Guarneri Society, de la que Solé Luthiers es socio fundador, posee un fondo de más de 150 instrumentos históricos entre piezas de Guarneri, Stradivari y Guadagnini.”

El conocimiento que aporta la posesión de instrumentos tan finamente calibrados es también otro valor insoslayable, como afirma Moulds: “te permite reconocer no sólo los rasgos de cada maestro lutier, sino discernir entre los tipos de madera frecuentemente empleadas en la construcción, por no mencionar el placer que supone la escucha de diferentes violines: cada uno de los Stradivarius que poseo tiene una apariencia y una sonoridad muy distintas”.

Por todo ello, fundaciones como la Guarneri Society –de la que Solé Luthiers es socio fundador y que posee un fondo de más de 150 instrumentos históricos entre piezas de Guarneri, Stradivari y Guadagnini– están dedicadas a promover anualmente galas benéficas a través de las cuales buscan persuadir a compradores como Moulds a que cedan sus violines o a que interaccionen con los músicos y los lutieres que consolidan este mundo en constante expansión.

En cualquier caso, Moulds insiste en que, en cuestión de mercados financieros, “no conozco otro que me haya aportado tanto beneficio ni tantos placeres”.


 

[1] HEWETT, Ivan: ‘Auction where musicians, not financiers, call the tune’. The Daily Telegraph, Londres [7/11/2014]

[2] WRATHALL, Claire: Finders Keepers: Stringed Instruments. Artículo publicado en www.howtospendit.com. Pág 71.

Fuente original del artículo: El Arte de la Fuga