Hay que decir que esta lista es absolutamente subjetiva y no está creada siguiendo ninguna pauta seria: la mayoría de ellas ni siquiera he intentado tocarlas, de modo que me he guiado por declaraciones de otros violinistas, consideraciones histórica y musicales, o sencillamente que cuando las escucho me quedo con la boca abierta. Tampoco siguen ningún orden especial ni están colocadas por nivel de dificultad.

Hay varias formas de definir la cuestión de la dificultad: por un lado podemos medirla en base a las exigencias técnicas (velocidad, golpes de arco, efectos, etc) y por otro podemos tener en cuenta la puramente musicales como profundidad, armonías sofisticadas, etc. En principio he utilizado más el primer criterio, que es más entretenido y espectacular, aunque hay algunos ejemplos del segundo. En realidad, la destreza técnica es una cuestión de horas de práctica, pero el conocimiento y la musicalidad son más difíciles de aprehender. Hoy en día muchos violinistas son capaces de interpretar a Paganini (cuyas acrobacias parecían inaccesibles en su época), pero en mi opinión se requiere más talento y estudio para enfrentarse, por ejemplo, a un concierto de Schoenberg o de Alban Berg.

Muchas de estas pequeñas piezas son obras de demostración, para lucimiento del solista, a menudo se interpretan como propina al final de un concierto para deleitar a un público que desea aplaudir las habilidades del solista, el cual a su vez consigue alimentar su ego (ay, como somos los violinistas…) con una buena ovación final.

Espero que os gusten:


The Last Rose of Summer  | Heinrich Wilhelm Ernst

The Last Rose of Summer es originalmente un poema irlandés del siglo XIX que se ha musicado en diversas ocasiones por diversos compositores como Beethoven, Mendelssohn, o Benjamin Britten, pero las variaciones para violín de Heinrich Wilhelm Ernst (él mismo violinista y compositor) se llevan la palma en cuanto a dificultad de ejecución. La estupenda Midori sin embargo lo resuelve con gran eficacia y musicalidad.

Echad un vistazo a este desafío:

partitura difícil

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La Danza de los Duendes (La Ronde des Lutins), Scherzo fantastique, Op. 25  | Antonio Bazzini

Antonio Bazzini fue un popular violinista del siglo XIX que en esta pieza expresa de forma brillante una escena fantástica en la que unos duendecillos bailan y juegan sin parar ni un momento. Es una pieza eminentemente lúdica, vertiginosa como una montaña rusa, que utiliza los recursos del arco a una gran velocidad para presentarnos su baile incansable. Quizá algunos la tacharán de efectista, pero es que muchas de las obras que incluyo en este artículo están hechas para (y en muchos casos por) virtuosos, como demostración de habilidades y bravura.

Descargar partitura La danza de los duendes (Le Ronde des Lutins).


Sonatas y Partitas de Bach, Fuga.

¿Qué se puede decir de las Sonatas y Partitas de J.S. Bach que no se haya dicho ya? para muchos (entre los que me incluyo) las mejores obras para violín solo jamás compuestas. Es una de esas obras que no aparentan estar en lo más alto en cuanto a dificultad, y sin embargo todo aquel que se enfrenta a ellas se da cuenta de la enorme profundidad y densidad musical que albergan. No hay velocidades vertiginosas ni ningún tipo de efectismo, y sin embargo se requiere ser un intérprete enormemente maduro y experimentado para resolverlas. Constantes arpegios cambiantes, en forma de pedal, fragmentos literalmente imposibles de tocar tal como están transcritos en la partitura, pero que deben ser “reinterpretados” para expresar la intención del autor, que tiene en esta obra una ambición de obra polifónica para un instrumento cuya limitación principal es precisamente la monodia.

Personalmente intento tocarlas a menudo y sólo puedo decir una cosa: si llegas a poder tocar una Fuga con precisión e intención puedes considerarte un violinista de primer nivel.

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Grand Caprice on Schubert’s Der Erlkönig, Op. 26 “Le roi des aulnes  |  Heinrich Wilhelm Ernst’

De nuevo una composición de H. W. Ernst (o más bien una adaptación para violín de una obra de Schubert); creo que se nota cuando la composición es de un violinista de pura cepa: mientras, por ejemplo, en las Partitas y Sonatas de Bach, se puede sentir que al compositor le da igual las querencias naturales de un violinista, en esta obra, aun en su dificultad extrema, me parece apreciar un buen ajuste de la partitura a las características del instrumento.

Este “Rey de los elfos” está inspirado en un poema de Goethe en el que supuestamente habría 4 voces: el narrador, el niño, el padre y Der Erlkönig (el rey de los elfos).

Hillary Hahn interpreta con su perfección habitual, y además nos ameniza con una charla que os podéis saltar, si queréis, avanzando hasta el minuto 4.

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Labyrinth | Pietro Locatelli

A Pietro Locatelli (1695-1764) se le consideraba “el Paganini del siglo XVIII”. Virtuoso violinista y niño prodigio, en 1733 publica L’Arte del violino, un conjunto de 12 conciertos para violín en cuyo concierto final se incluye este movimiento, legendario por su dificultad (aunque hoy en día no lo parezca tanto).

Locatelli escribió la siguiente inscripción bajo el primer movimiento, capricho: “Armonico Laberinto: ‘. Facilis aditus; difficilis exitus'” , que se puede traducir como: “Laberinto Armónico: fácil de entrar, difícil de salir”

En una carta de fecha 11 de abril de 1741, Benjamin Tate, un visitante de Inglés, expresó su asombro después de escuchar a Locatelli interpretar el Concierto del Laberinto:

“Antes de comenzar, tiene la mirada más alucinada que he visto en mi vida. Le he oído tocar ese Concierto que es tan prodigiosamente difícil. Él mismo me dijo que el Laberinto era bastante fácil en comparación de este Spavento; que él llama su “Queüe de Vache ‘. Hay un Capricho de siete partes en un papel muy extenso escrito muy apretadamente; no hay un solo descanso en todo el Capricho donde se pueda dar la vuelta a una hoja. Hazle saber a Fritz , que Locatelli nunca se sienta a descansar, sino que toca durante tres horas seguidas, sin quedar en absoluto fatigado. Nunca en mi vida vi a un hombre tocar con tanta facilidad”.

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Concierto para violín | Schöenberg

Debo confesarlo: no conozco apenas nada de Schöenberg. El dodecafonismo, de cuyo movimiento este concierto es una muestra, no ha llegado a interesarme, pero llevo toda la vida descubriendo músicas que antes no me decían nada, así que puede que llegue a apreciarlo.

Este es un ejemplo de dificultad conceptual más que técnica (que también). Nuestra intuición diatónica no sirve de nada aquí, de modo que hay que, no solo tener una gran técnica, sino una gran comprensión de las formas musicales modernas.

Descargar partituras Concierto para violín de Schöenberg


Capricho 24 | Paganini

Por supuesto, no podían faltar los famosísimos Caprichos de Niccolò Paganini, publicados en 1819, y en su momento una revolución en cuanto a la técnica de la interpretación. Muchos virtuosos no se han atrevido con ellos, aunque hoy en día incluso estudiantes avanzados se atreven a ejecutarlos, aunque no siempre con la perfección requerida.

El número 24, un tema con once variaciones y un final,  es uno de los más famosos y uno de los más complejos técnicamente, incluyendo toda la artillería de efectos técnicos: intervalos paralelos de octava, de décima (en su momento apenas Paganini y sus enormes manos se atrevía estos intervalos), rapidísimas escalas y arpegios, pizzicato de mano izquierda, posiciones muy altas y veloces cambios de cuerda.

De entre las muchas interpretaciones me quedo con esta espectacular y enérgica de Alexander Markov, sin duda una de las que más me sugieren cómo sería ver al auténtico Paganini.

Descargar partituras de los Caprichos de Paganini


Perpetuum Mobile | Ottokar Novacek

Un Perpetuum Mobile, o Movimiento perpetuo, es una forma de música caracterizada por la repetición indefinida de una serie de motivos.

Este movimiento para violín y piano es probablemente la música más conocida de su autor, el húngaro Ottokar Novacek, por supuesto gran violinista, y aquí es interpretado por el virtuoso (y quizás menos conocido de lo que debería) Henryk Szeryng. Una prueba de resistencia para nuestro brazo derecho.

Descargar partitura Perpetuum Mobile


Concierto para violín en Re mayor | Tchaikovsky

Uno de los conciertos de violín más famosos de la historia, y uno de los más bellos, también fue considerado uno de los más difíciles.

Cuando Tchaikovsky enseñó su composición a su amigo Leopold Auer, que era entonces violinista de la Corte del Zar, Auer calificó los rapidísimos pasajes en el primer y tercer movimientos imposibles de tocar. Tuvieron que pasar 3 tres años antes de que otro violinista ruso Adolf Brodsky, pudiera estrenar la obra. Hoy en día es uno de los conciertos más populares e interpretados, y el favorito de virtuosos como el sudoroso Joshua Bell.

Descargar partitura Concierto para violín en Re mayor


Concierto para violín en Re menor | Sibelius

Otro de los grandes conciertos para violín de la historia, tuvo un comienzo algo desafortunado: se estrenó en Helsinki en 1903, bajo la batuta del propio Sibelius y con la interpretación de Victor Novacek. (familiar por cierto, del Ottokar Novacek de dos temas más arriba). Sin embargo, la interpretación de Novacek no estuvo a la altura y el estreno fue un fracaso.

Así que Sibelius remozó su concierto y volvió a estrenarlo con la dirección nada menos que de Richard Strauss, y con la interpretación al violín de Karel Halir, entonces concertino de la Berliner Philharmoniker que interpretó la obra. Sibelius había dedicado el concierto al violinista prodigio de 13 años Ferenc von Vecsey, quien aprendió la obra pero no pudo ejecutar con perfección todos sus requerimientos técnicos.

Principalmente, el tercer movimiento es temido por los violinistas por su dificultad técnica. Pero claro si eres Vengerov, no hay ningún problema.

Descargar partitura de violín Concierto en Re


Concierto de violín | Barber

El famoso, por su Adagio para cuerda, Samuel Barber compuso algunas obras un poco menos accesibles.

En 1939, el adinerado barón estadounidense Samuel Fels encargó a Samuel Barber componer un concierto para su hijo adoptivo, el violinista virtuoso Ivo Briselli. Al finalizar, Briselli calificó la obra, en especial su tercer movimiento de intocable (aunque no sabemos si la calificó así por su dificultad o por su juicio estético). En cualquier caso, Fels exigió que le devolvieran el dinero, pero Barber fue capaz de conservar los 1.000 dólares que recibió después de que un estudiante demostrara que la pieza sí era interpretable.

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Caprichos | Wienawski

No podía dejar de aparecer Henryk Wienawski, un violinista y compositor polaco cuya obra es muy conocida por estudiantes avanzados. Como violinista se le consideraba un genio, y sus composiciones para el instrumento son algunas de las más inteligentes y difíciles jamás realizadas. Los conciertos podrían figurar aquí, pero he escogido un capricho, para enfrentarlo a los de Paganini. En este caso la dificultad técnica es casi puramente un tema de velocidad, es necesario realizar velocísimas notas con cambios de cuerda y posición y han de ser todas ellas muy claras y destacadas.

Descargar partituras Caprichos de Wienawski


Cat o’Nine Tails | John Zorn

Un tema cuya dificultad radica no tanto en su ejecución física, sino en su comprensión íntima. Es un ejemplo de composición moderna, de los que podía haber elegido muchos otros, pero vaya, creo que esta pieza es suficientemente desconcertante.

John Zorn, es una figura muy prolífica de la escena musical contemporánea, compositor, saxofonista, autor de todo tipo de obras desde el free jazz hasta la música culta contemporánea.

En esta pieza parece componer una especie de patchwork de fragmentos de distintos estilos y enfoques, de bruscos arranques y frenazos, unidos precariamente mediante un juego de sorprendentes contrastes. En el caso de un cuarteto además resulta un desafío coordinar un tempo tan dislocado, de ahí las necesarias miradas que se cruzan los miembros para atinar.

Desconozco cómo serán las partituras de este cuarteto, pero tiene toda la pinta de ser una de esas en las que los músicos nos decimos: “¡en el calderón nos vemos!”.

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Freeman Études | John Cage

Otro “Enfant terrible” de la música contemporánea, John Cage, compuso los Freeman Études con un enfoque totalmente diferente en el tempo a lo que estamos habituados. La obra se compone de dieciséis piezas cada una de las cuales dura exactamente siete minutos. Y esto es así porque toma como referencia el segundo como unidad de tiempo y usa fragmentos de tiempo de igual duración. Así, cada fragmento debe durar exactamente tres segundos, sin importar el número de notas que contenga.

Por tanto, hay que “reprogramar” nuestro cerebro a medir el tiempo de forma totalmente distinta. Algunos fragmentos son muy complicados de resolver en ese lapso, ya que además hay dificultades técnicas enormes, como silencios muy medidos seguidos de contrastes muy exagerados: cambios de grave a sobreagudo, acordes en los que cada nota se debe atacar de forma diferente, dobles y triples cuerdas en sobreagudos, etc.

Imaginad que os ponen esta partitura delante; yo me tiraría por el balcón:

partitura difícil

Y aquí, un ejemplo de esta desconcertante música. Ya os adelanto que se ha pasado de los siete minutos.

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Sonata nº3 en Re menor “Ballade” | Eugène Ysaÿe

Otra de las composiciones de las que he oído quejarse a algunos violinistas. Como muchos otros de esta lista, Ysayë fue un virtuoso violinista que utilizó la compresión íntima de su instrumento para explorar sus límites en sus composiciones.

En el caso de las Sonatas, e inspirándose en las Sonatas de Bach, Ysaÿe realiza sus propias aproximaciones a la interpretación de violín solo con la incorporación de muchas técnicas aún no empleadas en la época de Bach, como técnicas de arco y mano izquierda, además de escalas avanzadas de tono entero, disonancias y cuartos de tono. A pesar de lo exigente de estas sonatas para los intérpretes, el autor advierte que ” los violinistas nunca deben olvidarse de interpretar, en lugar de estar preocupados con cuestiones técnicas; un maestro de violín “debe ser un violinista, un pensador, un poeta, un ser humano, debe haber conocido la esperanza, el amor, la pasión y la desesperación, y debe haber recorrido toda la gama de las emociones para poder expresarlas todas en su forma de tocar.”

Cada una de las Sonatas estaba dedicada a un violinista: esta tercera fue dedicada a Georges Enescu.

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Mephisto Valse | Liszt/Milstein

El violinista/viola Pinchas Zukerman entrevistó a Nathan Milstein en 1992 y él le preguntó cual era la pieza más difícil que había tocado jamás. La respuesta de Milstein fue “Mephisto Valse”, a lo que Zukerman respondió: “oh, es imposible, traté de tocarla una vez”.

Lo cierto es que esta es una versión para violín realizada por el propio Milstein de una obra para piano de Liszt.

En cierta ocasión Milstein dijo que no comprendía el significado de “difícil”. Dificil para él era cualquier pieza que no hubiera tocado o estudiado hasta entonces. Porque todo lo que se trabaja duro termina siendo fácil. Creo que es una buena manera de enfocar el estudio del violín.

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Y vosotros ¿conocéis alguna obra que os parezca especialmente difícil?